Xalapa, Ver. 11de Diciembre2017
 
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Obras, molestias y beneficios
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Actualizado: 2012-10-30 A+  a-
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Cada vez que en la ciudad se emprenden obras públicas que tienen que ver con drenaje, con la red de agua potable, la instalación de puentes peatonales y viales, o bien con el arreglo de calles y avenidas, es sinónimo de congestionamientos, pérdida de tiempo y un sinfín de molestias y trastornos de todo tipo para la población.
Y más si los trabajos se realizan en puntos que de por sí son neurálgicos y en fechas en que la intensidad de la movilidad vehicular y de la gente aumenta considerablemente.
Esto, desafortunadamente, sucede por diferentes razones y circunstancias, y ello provoca la desesperación y la exasperación de la ciudadanía, aunque al final de cuentas resulta ser la beneficiada.
Así ocurrió, por ejemplo, en el sexenio de Miguel Alemán con la instalación del puente de 20 de Noviembre sobre la avenida Maestros Veracruzanos, y en el gobierno de Fidel Herrera los trastornos que tuvieron que soportar los xalapeños con la construcción del circuito vial Araucarias y de los puentes de Rébsamen, Murillo Vidal, el del parque Doña Falla y el famoso Bicentenario, fueron al por mayor.
Y qué decir de las obras municipales como en su momento fue la rehabilitación con pavimento hidráulico de las céntricas calles de Julián Carrillo y Juárez, en el periodo de Reynaldo Escobar, y las del Programa de Saneamiento Integral de la ciudad que comenzaron en esa administración, continuaron con Ricardo Ahued, David Velasco y es la fecha en que todavía no terminan.
Sí, ha sido toda una pesadilla la que los habitantes de esta capital han tenido que padecer por este motivo, es el costo de vivir en una ciudad tan cosmopolita a la que día a día visitan y llegan a establecerse cientos de personas, si no es que miles.
Pero las obras son necesarias, pues muchas de las que están se vuelven insuficientes dado que la población crece geométricamente, el parque vehicular aumenta de manera exponencial y los requerimientos también, pero además, todo ello provoca un mayor desgaste en un menor tiempo, que forzosamente hay que subsanar.
Ayer, con el inicio de los trabajos para rehabilitar la avenida Murillo Vidal con pavimento hidráulico, la pesadilla volvió a apoderarse y hacer presa de los xalapeños, y no es para menos pues se trata de la principal vía de acceso hacia el centro y de desfogue del centro hacia fuera, que conecta a una las zonas residenciales y comerciales más importantes de la capital.
Quienes regularmente usaban esa arteria y ayer de repente se vieron atrapados en un tráfico y un congestionamiento de los mil diablos, estaban que trinaban, pues es de imaginarse todos los trastornos, los contratiempos que ello les ocasionó.
Pero ni modo, la obra ya arrancó y es lógico que no parará hasta que sea concluida.
Sin embargo las autoridades también deben tener la sensibilidad y el tacto que se requiere en estos casos, pues deben planear con tiempo y detenidamente los trabajos, hacer una campaña de información previa y tomar las medidas de señalización, de vías alternas y de coordinación con la Dirección de Tránsito para afectar lo menos posible a la población.
Este tipo de obras traen molestias y por supuesto beneficios, lo cual hay que entenderlo y valorarlo en su justa dimensión, pero también ambas partes, autoridades y población, se deben poner unas en el zapato de la otra, y viceversa.
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