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PROSPECTIVA / Jaime Ríos Otero
El muérdago, la corrupción y la burocracia
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Actualizado: 2015-02-23 A+  a-
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Florece en lo alto de los fresnos, mezquites, álamos, jacarandas y casi todos los árboles. Tiene flores anaranjadas, amarillas que se confunden como parte del árbol. Las reconocí hasta que mi vecino Pedro (“Perico”) Pons lo advirtió: “Tenemos plaga de muérdago y hay que podar los árboles”.

Aquello que verdeaba no era más que una plaga que tarde o temprano secaría las ramas y luego todo. Llega el especialista con su camión, una sierra y una trituradora. Poda el árbol tanto que duele. Luego y poco a poco vuelve a la vida. Florece limpio de plaga.

Pero no era un solo árbol, todo el jardín estaba emplagado. Tuvimos que contratar a otro equipo de jardineros; terminan con lo verde y vuelve a dar lástima lo que ya se perdió.
Lo mismo pasa con México: tiene dos plagas que no le permiten crecer, que lo ahogan, lo detienen y hunden en la pobreza y la desesperanza: la corrupción y la burocracia.
Esas plagas están en todos lados, se han convertido en parte del paisaje y convivimos a diario con ellas. Consumen los escasos recursos que producimos y son difíciles, casi imposibles de quitar.

Aunque las plagas de la corrupción y la burocracia existen desde siempre, nunca como ahora habían atacado a México. El lento crecimiento de la economía, el desempleo son sus efectos. Los números lo dicen: en el 2000 el gasto público era 1.3 billones de pesos, en 2015 llegará a 4.6 billones -con todo y recortes-. Aun contando el crecimiento de la población y la inflación, el gasto público casi creció al doble por habitante en términos reales. El muérdago llamado Gobierno crece sin control. Su eficacia es mínima, su planeación es pésima.

Los ejemplos abundan en lo grande y lo pequeño. Según información de un funcionario de Salamanca, su Municipio cuenta con 3 mil 500 burócratas, de los cuales solamente 300 son policías. ¿Para qué necesitan en Salamanca 3 mil 200 burócratas si es una ciudad de apenas 280 mil habitantes? Una locura. Con la mitad o un tercio podrían operar. En todas las organizaciones gubernamentales pasa lo mismo, llámese Federación, Estado o Municipio. Gastamos 35 mil millones en maestros que no dan clase y las subsecretarías de Estado crecieron como hongos. Crecieron los escoltas, las Suburban, los espacios rentados para más burocracia. Todo el aparato gubernamental crece mientras el País sigue estancado. Es ridículo ver a los funcionarios de segundo nivel con dos camionetas -de a 2 mil pesos por tanque- siguiéndolos por todas partes.
El muérdago llamado corrupción y burocracia crecen por todo el País. Obras infladas, compras inútiles, presupuestos desorbitados.

Las plagas las vemos pero desaparecen de la vista porque estamos demasiado acostumbrados a ellas. Los excesos son comparables a países desarrollados: en Inglaterra el Parlamento tiene bancas comunes donde los representantes se sientan en una pequeña y simple tribuna desde hace 100 años: en México las curules de los senadores costaron mil euros cada una, su nuevo recinto, miles de millones de pesos. Al informe del gobernador del pequeño estado de Tlaxcala llegan todos los gobernadores vecinos en helicóptero. El hangar del presidente se renueva a un costo de más de 800 millones y el avión que encargó Felipe Calderón y recibirá Enrique Peña Nieto nos costará más de 5 mil millones de pesos. Puro muérdago que devora las ramas productivas de nuestra Nación.
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