Xalapa, Ver. 19de Noviembre2017
 
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SAPERE AUDE / Julián Loyo Helo
El mito de la izquierda: un peligro latente II
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Actualizado: 2016-05-30 A+  a-
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Un punto de referencia importante para el análisis sobre gobiernos, ideologías y relaciones de poder, es reconocer que la ciencia política atraviesa una aparente severa crisis de la que muy poco se habla, más no de la muerte de la ciencia política como sentención con idea fatalista Cesar Cansino retomando las críticas de Giovanni Sartori. La ciencia política se revindica y tienes un valor sustantivo para la comprensión de los procesos políticos que ocurren en la cotidianidad, tan sólo la tesis de Naim acerca de los tiempos actuales en el que el poder se debilita, es más fácil de conquistarlo-por los procedimientos democráticos-, más difícil ejercerlo y más fácil perderlo, hace a la ciencia política imprescindible para explicar, comprender el conjunto de problemáticas desde la tragedia de los bienes comunes como cambio climático, hasta las relaciones económicas, políticas, militares y religiosas entre los Estados nacionales.
Diríamos que esa aparente crisis de la ciencia política, no es una crisis como tal, sino la oportunidad reivindicarla con vigorosidad y replantear el paradigma sobre las estructuras de poder, evidentemente son tiempos en los que parafraseando a Pasquino tenemos nuevos contenidos dentro de viejos contenedores.
Es importante esa precisión porque a partir de las próximas ideas brotarán un número infinito de críticas, qué más que críticas, estoy seguro, serán juicios de valor, por esa razón, es importante que en el ejercicio de del debate serio y responsable partamos de elementos con sustento histórico, político, sociopolítico, cultural, etc.
Retomando la pregunta central ¿Por qué fracasaron los gobiernos de izquierda en América Latina cuando a finales del siglo pasado y principios del siglo XXI representaban una alternativa? Diremos que fue debido a la naturaleza misma de la izquierda, es decir, la izquierda es efímera y se sustenta en liderazgos temporales que buscan el poder aprovechando el hartazgo social. Por esa razón, la izquierda no es la misma en el tiempo, cambia conforme al contexto nacional e internacional. Brasil por ejemplo en los gobiernos de Fernando Henrique Cardoso y Luis Ignacio “Lula” da Silva no fueron sino el experimento de una democracia social que tuvo consecuencia graves para el país entero. Otra característica de la izquierda es su desdibujamiento ideológico como ocurrió en Brasil con una tendencia centralista evidenciando su auténtico interés de llegar al poder sin ser una auténtica alternativa y sin un proyecto político de largo plazo. En otras palabras, la distancia ideológica entre el partido político de izquierda (PSDB y PT) y los otros fue muy estrecho según un estudio de Timothy J. Power, sobre “la era de Cardoso-Lula en Brasil ¿Consolidación de un ciclo en la democracia social?” afirma que “una vez en el poder, (…) usaron la presidencia para poner en práctica la política pragmática neoliberal que ellos antes habían criticado”. México por ejemplo también ha tenido ese desdibujamiento ideológico la alianza PAN de derecha con PRD de izquierda, es muestra suficiente de su alto pragmatismo y falta de congruencia en los proyectos políticos y económicos. En suma, “un problema con las grandes diferencias ideológicas es que son abstractas” (Power, 2009:21).
Una primer reflexión acerca de la pregunta inicial es que han fracasado porque las trasformaciones son procesos que van cambiando al ritmo que pueden y no al ritmo que se quiere y eso es debido a una condición estructural, por la imposición del conjunto de políticas neoliberales que condicionan el desarrollo de las políticas macroeconómicas y microeconómicas.
Un elemento destacable es que los países llamados de izquierda han fracasado por una tendencia hacia los vicios y tentaciones autoritarias que caracterizaron a los regímenes políticos del siglo pasado. Existe una idea equivocada de un presidencialismo a la vieja usanza que tiene integrada la rancia idea del mesianismo, perdieron de vista que el pluralismo, el institucionalismo ahora son realidades con las que hay que aprender a gobernar y que el poder dejó de ser personalísimo. Por esa razón, Andrés Manuel López Obrador y su sentencia de “al diablo con las instituciones”, no sólo es un peligro para México, es una amenaza latente para todo el entramado institucional que se ha venido construyendo y un retorno a las prácticas autoritarias, clientelares, corruptoras y neopopulistas. En ese sentido, es oportuno recordar la reflexión del expresidente español Adolfo Suárez señaló que "quienes alcanzan el poder con demagogia terminan haciéndole pagar al país un precio muy caro".

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