Xalapa, Ver. 19de Noviembre2017
 
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HOMILÍA / Hipólito Reyes Larios
HOMILÍA
Conversión y bautismo
Actualizado: 2016-12-04 A+  a-
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+Hipólito Reyes Larios

Juan predica la conversión.- En este día, 4 de diciembre de 2016, celebramos el Segundo Domingo del Tiempo de Adviento, Ciclo A, en la liturgia de la Iglesia Católica. El texto evangélico de hoy es de San Mateo (3, 1-12) cuya primera parte dice así: “Comenzó Juan el Bautista a predicar en el desierto de Judea, diciendo: ‘Conviértanse porque ya está cerca el Reino de los cielos’. Juan es aquel de quien el profeta Isaías hablaba, cuando dijo: ‘Una voz clama en el desierto: Preparen el camino del Señor, enderecen sus senderos’.Juan usaba una túnica de pelo de camello, ceñida con un cinturón de cuero, y se alimentaba de saltamontes y de miel silvestre”. El mensaje del Adviento, con la cercanía de la Navidad, la fiesta del ‘Dios con nosotros’, es de alegría y esperanza. Sin embargo, nada hay más exigente que el amor y la fiesta. Por eso escuchamos hoy algunas llamadas claras a una seria preparación. El mensaje del Bautista sigue siendo actual para nosotros y nos invita a la conversión, a allanar los caminos del Señor ante la cercanía del Reino de los Cielos. La conversión o ‘metanoia’ significa un cambio profundo de mentalidad, de objetivo y de rumbo, de tal manera que nos impulsa a cuestionar nuestro ser y nuestro actuar sin conformarnos con cambios meramente superficiales.
El auditorio de Juan.- El relato evangélico continúa así: “Acudían a oír a Juan los habitantes de Jerusalén, de toda Judea y de toda la región cercana al Jordán; confesaban sus pecados y él los bautizaba en el río. Al ver que muchos fariseos y saduceos iban a que los bautizara, les dijo: ‘Raza de víboras, ¿quién les ha dicho que podrán escapar al castigo que les aguarda? Hagan ver con obras su conversión y no se hagan ilusiones pensando que tienen por padre a Abraham, porque yo les aseguro que hasta de estas piedras puede Dios sacar hijos de Abraham. Ya el hacha está puesta a la raíz de los árboles, y todo árbol que no dé fruto, será cortado y arrojado al fuego”. Entre los oyentes del Bautista había muchas gentes sencillas que esperaban con sinceridad la venida del Mesías, pero también lo escuchaban algunos fariseos y saduceos como representantes de la élite religiosa. Juan Bautista predicaba la conversión porque el Reino de Dios estaba cerca, en la persona misma de Jesús. Juan nunca se anunció a sí mismo sino al que había de venir para que encontrara dispuestos los caminos y, sobre todo, los corazones de los creyentes. Actualmente, todos los discípulos de Jesucristo debemos aprender del Bautista a ser precursores de Jesús para anunciar al mundo la certeza de la salvación: en medio de ustedes hay alguien a quien no conocen, que los puede hacer felices, el único que tiene palabras de vida eterna y que nunca desilusiona. Sin embargo, este anuncio sólo será efectivo si la conversión se realiza primero en nuestras propias vidas.
El Bautismo de Juan.- El texto evangélico concluye con estas palabras del Bautista: “Yo los bautizo con agua, en señal de que ustedes se han convertido; pero el que viene después de mí, es más fuerte que yo, y yo ni siquiera soy digno de quitarle las sandalias. Él los bautizará en el Espíritu Santo y su fuego. Él tiene el bieldo en su mano para separar el trigo de la paja. Guardará el trigo en su granero y quemará la paja en un fuego que no se extingue”.Juan anuncia la inminente presencia del Reino de Dios y la llamada a la conversión que significa un cambio de la mente, del corazón y de la conducta, de tal forma que nuestras buenas obras sean fruto de una persona interiormente renovada y no de un voluntarismo agotador y nervioso. El bautismo de Juan es un rito que expresaba la conversión ante el juicio inminente, mientras que el de Jesús es de Espíritu Santo y fuego, imágenes que indican la incorporación activa a la misión de la Iglesia. El bautismo es actualmente el primer Sacramento de la iniciación cristiana que se complementa con la Confirmación y la Eucaristía.


*Arzobispo de Xalapa



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