Xalapa, Ver. 20de Octubre2017
 
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COTIDIANIDADES / Raúl González Martínez
Tragedia en Monterrey, internet y valores
“Obedecer a Dios es libertad.” Séneca
Actualizado: 2017-01-28 A+  a-
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Una cosa sí quedó clara en la tragedia ocurrida en Monterrey, Nuevo León, en la que un adolescente de 15 años de edad mató a dos compañeros de salón y a una maestra y luego se suicidó con una pistola calibre 22: el muchacho navegaba por la internet sin la supervisión de sus mayores. Urge la censura gubernamental en las redes – no me canso de insistir en mis colaboraciones –, porque la mayoría de los padres no hacen caso de supervisar y controlar los sitios a que acceden sus hijos menores de edad en el ciberespacio.
Según reportes de autoridades de la escuela y de los propios padres, el joven ya había mostrado, aparte, signos de depresión. Combinación explosiva el agregarle a sus propios problemas psíquicos la navegación no supervisada por las redes cibernéticas. Tanto en las redes sociales como en la prensa se dio a conocer que el muchacho se había unido vía internet a un grupo anarquista y pandilleril que incita a la violencia y a la destrucción.
Resulta difícil hacer crítica a los padres del casi niño asesino y suicida en estos momentos que deben estar sufriendo lo indecible. Sin embargo hay que decirlo: mostraron total descuido del desarrollo general de su vástago, y por triplicado: la no supervisión de su uso de la internet, como ya se dijo; la no atención de sus problemas psicológicos, y el no tener el padre bien resguardadas sus armas.
Así que, padres de familia, tomen apunte y aprendan de la experiencia ajena. Por la propia naturaleza del hombre, en una internet sin una prudente censura, hay más cosas malas que buenas. No asuman la actitud de “mi hijo nunca haría algo así”, porque no saben. No es que niños y adolescentes sean malos, pero sí son curiosos; a veces gustan de indagar en lo prohibido, en lo controversial ¡vaya!, simplemente recordemos cómo éramos nosotros mismos a esa edad. Supervisemos y controlemos el uso de la internet de nuestros niños y adolescentes, mientras las autoridades no se decidan a ejercer una prudente censura en las redes.
¿Y dónde quedaron los obtusos padres de familia y grupos y organizaciones de “derechos humanos” que se han opuesto al “operativo mochila”? Yo no tendría ningún inconveniente en que se revisara a mi hijo, por muy convencido que esté de que nunca llevaría armas o drogas a la escuela, si eso va a contribuir a la seguridad de todos. Debe implementarse en todo nuestro estado de Veracruz antes de que tengamos que lamentar un hecho como el ocurrido en Monterrey.

***

Aunque lo ocurrido en tierras neoleonesas fue un claro caso de descuido por parte de los padres en la educación general de su hijo, por el impacto que causó el tiroteo, hecho del que sólo estamos acostumbrados a oír que ocurren en Estados Unidos, ha surgido nuevamente – y con toda razón – el tema de la pérdida progresiva de valores en la sociedad.
En efecto. La desenfrenada violencia que ha ido en aumento; el consumo de alcohol y las demás drogas y la mayor parte de los males – si no es que todos – que aquejan a los grupos humanos, no sólo en México, es pandemia mundial, se debe al relativismo y amoralismo que permea en buena parte de las masas, y lo que es peor, en individuos de renombre ensalzados como “intelectuales”, que desde su posición artificialmente creada por un ambiente seudocultural, lo propagan y marcan tendencias. Relativismo y amoralismo, que aunque no se originaron por él, sí les dio impulso y forma Jean Paul Sartre con su mentado “existencialismo”, puras falacias ónticas aunque muy bien escritas.
“Si no existe Dios, todo está permitido”, dijo Dostoievski. Y aquí me voy a estribar en otra frase para demostrar mi punto: “El respeto al derecho ajeno es la paz”, atribuida a don Benito Juárez. El problema es que si arriba no hay nadie observándonos y si todo se acaba a la muerte del cuerpo, no hay ninguna razón, ningún motivo o motivación para respetar ese derecho ajeno; a buscar el mayor beneficio material posible para mí y para mi familia directa a como dé lugar, pase por sobre quien tenga que pasar; que la paz la busquen los ilusos.
Se dio una manifestación ridícula en la Plaza Lerdo en la que algunos padres de familia apoyados por la Comisión de Derechos Humanos, protestaban porque en una escuela se les pedía a los niños llevar bien recortado el pelo. Es decir, que las autoridades escolares ya no pueden exigir a los alumnos que lleven un corte de cabello sensato, conservador. Lo mismo surgen las protestas cada vez que se les quiere exigir que lleven uniforme o los zapatos bien lustrados. Ante ese relajamiento de la disciplina en señales externas pero importantes de los valores que dan cohesión a la familia y a la comunidad, ¿se sorprenden de que jóvenes, a veces prácticamente niños de 13 y 14 años se conviertan en sicarios y narcomenudistas?
Se le quiere inculcar a niños y jóvenes que es un “derecho” que una mujer pueda deshacerse de su hijo mediante el aborto inducido, ¿y se escandalizan de que un niño de 15 años llegue tempranito en la mañana y ejecute a sus compañeros y maestra? Que es “normal” – según esos relativistas y amoralistas, ateos llanamente hablando – que se unan íntimamente dos personas del mismo sexo, ¿y se sorprenden de que cada vez más muchachos se unen a grupos de delincuencia organizada? Aclarando que los adolescentes y jóvenes que optan por el mal lo tienen todo en sus casas y oportunidades de estudio o trabajo. Es mentira que ingresen a esos organismos delincuenciales por pobreza o falta de oportunidades. En sus robos y asaltos utilizan pistolas que son bastante caras, celulares, automóviles y motocicletas, ¿asaltan y roban por hambre entonces?
El infausto relativismo y amoralismo llega ya a grado tal que observamos que buena parte de los medios de comunicación, un sector considerable de la ciudadanía y principalmente grupos, organizaciones y comisiones de “derechos humanos”, cuando hay un evento como manifestación violenta, bloqueos o vandalismo, tienen la tendencia de ponerse del lado de los criminales y en contra de nuestros soldados, de nuestros policías y de los ciudadanos de bien.
Y hasta la próxima semana, si Dios lo permite.

raulgm42@hotmail.com


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