19 de Marzo de 2026
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SIN TACTO - Sergio González Levet
La Casa Veracruz
2020-08-07 - 11:43

  • Sergio González Levet

  • Fue comprada y remodelada por don Fernando Gutiérrez Barrios y ahí vivió junto con su esposa, doña Divina Morales, los dos años que gobernó al estado, en los que dio cátedra de conocimiento político, de educación, de nivel.

  •      La Casa de Gobierno tuvo sus altibajos durante los sexenios priistas, y cada gobernante le imprimió su estilo:

  •      Don Fernando y doña Divina acudieron personalmente a cada casa de sus vecinos en la Colonia 2 de Abril, para avisarles de su llegada y ponerse a sus órdenes, en uno de los gestos de urbanidad que acostumbraba el Hombre Leyenda y que lo hizo tan querido y respetado en Veracruz. La decoración inicial de la casa fue, como decía don Fer, “decorosa”, con una elegancia sobria y republicana.

  •      Dante Delgado llegó a vivir ahí los cuatro años que tuvo como Gobernador y su esposa, Tere Morales, hacia verbenas populares a las que invitaba a los vecinos.

  •      Patricio Chirinos Calero y doña Sonia Sánchez la habitaron de manera discreta, como era el ex mandatario, y nunca ocasionaron problemas a los vecinos.

  •      El licenciado Miguel Alemán Velasco la utilizó como residencia alterna (vivió realmente en sus sendas casas de Xalapa y el Puerto de Veracruz), le hizo remodelaciones y ampliaciones (construyó el auditorio y un salón de recepciones, cargó las paredes de obras de arte del acervo del Gobierno del Estado, impuso sedas y gobelinos) y le dio el nombre definitivo de casa Veracruz.

  •      Fidel Herrera Beltrán, ¡ah Fidel!, la popularizó. Metió a la gente con él a la casa para que todos la disfrutaran. En diciembre había posadas para que los veracruzanos que quisieran fueran a comer tamales y a tomar ponche de frutas; durante el Mundial de Futbol, invitaba a sus amigos periodistas a ver los juegos en la pantalla gigante del auditorio. Era un goce para todos… sobre todo para él.

  •      Javier Duarte la convirtió en un búnker. Compró un terreno aledaño e hizo lujosas oficinas; convirtió el auditorio en una sala de cine -su pasión, al que invitaba muy seguido a su amigo el delegado del CEN PRI Chuy Medellín, del mero Aguascalientes-, y puso también un gimnasio.

  •      Miguel Ángel Yunes Linares la usó poco o casi nada, sobre todo por congruencia con su discurso. Era el símbolo de los excesos priistas y como tal la trató.

  •      Y Cuitláhuac, ¡ay, Cuitla!, dijo primero que era un derroche y una ostentación que ofendía al pueblo pobre de Veracruz, y que por tanto no la iba a utilizar. Por eso, en los primeros meses de su ¿gobierno? siguió viviendo en la modesta casa de sus padres.

  •      Pero algo sucedió (¿tal vez un desaguisado familiar con el hijo que no quería abandonar el hogar, aunque ya estaba bastante grandecito como para dejar a sus padres vivir en paz?), porque de un día para otro el joven Gobernador llegó a ocupar la Casa Veracruz. Desde entonces ha sido su búnker -como lo fue para aquel- en donde se refugia del esfuerzo que le cuesta tratar con el pueblo de manera personal (la sana distancia fue para él una bendición).

  •      Y, como sucede tantas veces con los candidatos, empezó como mandatario a olvidar sus promesas de campaña, sus dichos contra la ostentación de los anteriores.

  •      Ahora, la Casa Veracruz es más decorosa que con don Fernando, más lujosa que con el licenciado Alemán, más inexpugnable que con Javier Duarte.

  •      Hoy Cuitla vive ahí a todo vapor, y sin dar explicaciones.

  • sglevet@gmail.com

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