19 de Marzo de 2026
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SIN TACTO - Sergio González Levet
El sermón de la montaña
2020-09-11 - 10:18

  • Sergio González Levet

  • En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:

  •      —Tomen una piedra y cárguenla hasta la cima de esa montaña. Ése será su asiento mientras yo les digo un sermón.

  •      Como era de esperarse, 11 discípulos buscaron piedras de considerables dimensiones y cada uno la llevó cargando y empujando hasta que todos llegaron a la cumbre, exhaustos pero felices de haber cumplido la tarea que les había dejado el señor.

  •      Pero uno de ellos, ya se imaginarán que era Judas, solamente tomó un guijarro y subió alegremente, jugando con la piedrecilla, que aventaba hacia arriba y la tomaba con las manos.

  •      Jesús empezó a hablar y a decirles las famosas bienaventuranzas:

  •      “Bienaventurados los pobres de espíritu porque de ellos es el Reino de los Cielos.

  •      “Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra.

  •      “Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.

  •      “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados”.

  •      Cuando llegó a esta parte, Judas tomó la idea y empezó a gritar, mientras aventaba su guijarro al cielo:

  •      —¡Ya hace hambre! ¡Ya tenemos hambre! —y no era precisamente de justicia.

  •      Jesús volvió su mirada dulce hacia el hambriento, volteó hacia los demás y les dijo:

  •      —¡Que sus piedras se conviertan en pan!

  •      Ya imaginarán la desilusión del iluso desobediente.

  •      Al día siguiente, otra vez Jesús dijo a sus discípulos que tomaran una piedra y que remontaran el monte de las bienaventuranzas, cerca de Cafarnaúm.

  •      Ya imaginarán también que esta vez Judas agarró la piedra más grande que encontró, un peñasco de considerables dimensiones y gran peso.

  •      Y allá va el malvado seguidor, empujando con todas sus fuerzas y avanzando de a poco, pero subiendo y subiendo, al grado que hacia el mediodía logró llegar a la cúspide con su voluminosa carga.

  •      Apenas consiguió recuperar el aliento, empezó con su cantaleta del día anterior (ya sabemos que el ejercicio intenso despierta el apetito):

  •      —¡Ya hace hambre! ¡Ya tenemos hambre!

  •      El Hijo del Hombre interrumpió su sermón. Volvió su dulce mirada hacia Judas, y con la voz más tierna del mundo le dijo a todos:

  •      —Tiren sus piedras, ¡hoy traje tortas!

  •      Esta parábola -que no recogió ninguno de los cuatro evangelistas: Juan, Lucas, Mateo y Marcos-, sirve sin embargo para ilustrar el mal camino que muchos aspirantes a diputados o alcaldes dentro del partido que no es partido sino movimiento, Morrena, están tomando, porque piensan que van a poder hartarse cuando el patriarca les haga el milagro de convertirles las piedras en pan.

  •      Los que traen guijarritos no van a poder comerse el pastel, y los que tienen una loza pesada contemplarán cómo otros se hartan con su hambre.

  •      Ya veremos.

  • sglevet@gmail.com

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