19 de Marzo de 2026
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SIN TACTO - Sergio González Levet
68… y más ¿o menos? /
2020-10-26 - 09:22

  • Sergio González Levet

  • Sigo y concluyo la historia de nuestro buen amigo que mantuvo por varios años la ilusión de ser beneficiario del programa 68 y más.

  •      Conté en la entrega anterior que el día que cumplió 65 años fue cuando el Gobierno de la República cambió a 68 la edad mínima, así que tuvo que esperar tres años.

  •      Llegó por fin el día esperado en que cumplió los 68 años completitos y se apuntó de inmediato en el programa que ofrece universalmente un pago de poquito más de 2,600 pesos bimestrales.

  •      Pero… pero resulta que en la oficina en la que entregó sus papeles le dijeron que debía esperar tres meses, “para ver si habían aceptado su solicitud”.

  •      Nuestro amigo esperó, esperó, esperó, y reconoce que a fines de septiembre recibió una llamada en su casa. Una voz esperanzadora le dijo que estaba aprobado y que debía acudir en unos días a cierta oficina para recoger su Tarjeta de Bienestar.

  • Fue presto el día y la hora indicados, y llevaba en la bolsa y en la ilusión, de nueva cuenta, todos los papeles que le habían pedido.

  •      El trámite fue casi expedito, porque el negrito en el arroz fue que lo citaron a las 9 de la mañana de un sábado en el lugar señalado, y ahí encontró a otras personas maduras como él que igualmente habían recibido la llamada telefónica citatoria, ¡y las puertas cerradas!

  •      Tuvo que esperar una media hora hasta que llegó apresurado un empleado con uniforme y cubre-bocas reglamentario, y hasta eso abrió con celeridad la reja, la puerta y la oficina. Así que entró con sus iguales, se sentó en una silla y esperó a que lo llamaran.

  •      Cuando dijeron su nombre, se levantó y echó mano de sus documentos, pero no fue necesario porque sólo le pidieron que firmara un recibo y que se tomara una fotografía, una vez que le entregaron una tarjeta de débito de Banco Azteca, el consentido del actual régimen.

  •      Con la tarjeta de débito en mano, pensó que por fin se había hecho realidad su sueño imposible, su anhelo inspirado.

  •      Pero no.

  •      Uno de los amables empleados, el que había dado una explicación clara y profunda, histriónica y gesticuladora, del sencillo trámite que habían hecho todos, le dio la mala noticia de que debía esperar 15 días hábiles, lo que significaba unas tres semanas, para acudir a la sucursal de Banco Azteca a que le habilitaran su tarjeta. Ahí le dirían qué saldo tendría en aquel momento, para que pudiera pasar al cajero o a la caja a recoger su huidizo dinero.

  •      Pasaron lentos los días, pero como no hay plazo que no se cumpla (¿ni deuda que no se pague?), llegó el de octubre en que finalmente pudo acudir a la sucursal, hizo la debida cola, lo recibió un funcionario, registró y habilitó su tarjeta y…

  • ¡El saldo estaba en ceros!

  •      El banquero azteca le dijo que tenía que estar pendiente de las noticias, porque el Presidente iba anunciar cuándo se iba a hacer finalmente el depósito.

  •      Es la hora en que nuestro buen amigo todavía no cobra el apoyo de AMLO…

  • sglevet@gmail.com


 

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