17 de Marzo de 2026
INICIO
Política Columnas Municipios País Orbe Educativas Cultural Sociedad Negocios Farándula Deportes Sucesos
DESDE CATALUÑA - Amadeo Palliser Cifuentes
Al pueblo NO nos dejan locutar, la causa NO está finita
2023-01-15 - 21:29

Amadeo Palliser Cifuentes/ Barcelona 


___________________________________


Para cerrar el ciclo referido a la expresión ‘Roma locuta, causa finita’, que:


Empecé anteayer refiriéndome a determinados pseudo líderes (Pedro Sánchez, Oriol Junqueras, Pere Aragonès, etc.) que consideran que tienen la ‘autoridad inapelable’, que hablan ‘ex cátedra’, para considerar que su opinión / decisión, es causa suficiente y necesaria para determinar y calificar el momento y la ruta a seguir.


Y seguí ayer, centrándome en el poder judicial, que actúa como súper poder, inapelable; pues ellos ya ni hablan ‘ex cátedra’, ellos están por encima del Papa, ya que se consideran los mismos dioses de su Olimpo particular, regido por su Zeus/Felipe.


Pues bien, ahora, me parece que es preciso concluir ese hilo argumental, centrándome en la población de base, en concreto, en los 2,3 millones de independentistas catalanes que votamos por la República Catalana.


Y si hemos visto que determinados políticos y el poder judicial se arrogan la ‘autoridad inapelable’ para zanjar los temas a su convicción e interés. A la población de base NO nos dejan hablar, así que, si al pueblo NO nos dejan ‘locutar’, la causa NO está finita, esto me parece evidente, diáfono, transparente.


Tenemos unos poderes (ejecutivo, legislativo y judicial) usurpados por unos personajes que parecen tener el trastorno del espectro autista, personajes alejados de la realidad, que su interacción y comunicación va dirigida a ellos mismos y a sus clónicos oponentes; pero olvidando la población en general. Así, vemos que sus actuaciones son repetitivas, para garantizar el mantenimiento de sus prerrogativas, su ‘statu quo’; ‘carentes de imaginación y de empatía con las necesidades de la población.


Y esa repetición la vemos en la perseverancia maníaco-obsesiva para castigar a los independentistas catalanes, tal como comenté en mis anteriores escritos. Y que ayer, precisamente, reafirmó la fiscalía general, pidiendo endurecer todavía más las penas solicitadas por el juez instructor Llarena, en su interlocutoria. Llarena centró la causa en la malversación agravada, descartando los disturbios, por considerar que no corresponden. Mientras que el poder ejecutivo, y su brazo legal, la fiscalía, prefieren centrar las penas en los disturbios; por eso, modificaron el código penal.


La verdad es que modificar el código penal, sin perfilar con exactitud los delitos y el perímetro preciso para cada casuística, deja un margen de arbitrariedad a los jueces, para que apliquen subjetivamente las normas según su ideología.


Y efectuar dichos cambios, sin tener presente y en consideración la composición ideológica de la cumbre judicial, o bien es un error de principiantes, o, peor aún, es hacer de ‘mono sabios’ del estado, aplicando, a tal efecto, el fenómeno del ‘gatopardismo’ o el ‘lampedusianismo’: cambiar todo para que nada cambie, siguiendo la paradoja de Giuseppe Tomasi di Lampedusa (1896-1957), en su novela ‘El gatopardo’ (1958). En concreto, la frase original era: ‘si queremos que todo siga igual como está, es necesario que todo cambie’.


Esto lo vimos con la farsa de la transición (traición), cambiar, para que todo siga igual.


Y, como máximo exponente de ese principio, es evidente que Pedro Sánchez, como los muñecos de las veletas, es un personaje sin ideología, que gira según sopla el viento. Y si el PP y Vox le acusan de que está poniendo la alfombra roja para el retorno de los exiliados. Sánchez, da una vuelta de tuerca, y, claro, siempre hacia la derecha. Así, Sánchez actúa como Tancredi, el personaje de la mencionada novela. Es decir, Sánchez hace de don Tancredo, un ‘tancredismo’: ser imperturbable o mostrar inmovilidad ante una amenaza o un problema en lugar de enfrentarse a él’.


El estado español, y Pedro Sánchez, como exponente principal, se escudan y alardean de su respeto a la sacrosanta constitución española de 1978, que siempre remarcan que ‘nos dimos entre todos’. Pero sabemos que cuando no les interesa, son los primeros en saltársela, bueno, los segundos, ya que los Borbones son y han sido los primeros en infringirla, ignorarla y pisotearla.


Por eso me parece muy adecuada la siguiente fábula:


‘El ciego y la lámpara


Cuando un ciego se despedía de su amigo, éste le dio una lámpara.


Dijo el ciego: Yo no preciso de la lámpara, pues para mí, claridad u oscuridad no tienen diferencia.


Dijo su amigo: Conozco al respecto, pero si no la lleva, tal vez otras personas tropiecen con usted.


Está bien, dijo el ciego.


Luego de caminar en la oscuridad tropezó con otra persona …


¡Huy!, dijo el ciego.


¡Hay! Dijo la persona chocada por el ciego en la oscuridad.


¿Usted no vio esta lámpara?, dijo enojado el ciego.


¡Amigo! Su lámpara está apagada’.


(https://lailuminacion.com/cuentos)


Y en estas estamos, la constitución española, ‘que nos dimos entre todos’, pero, en realidad, impuesta de facto, como un trágala, ya que la alternativa era seguir en el infierno franquista, no deja de ser esa lámpara apagada, que no sirve para nada (bueno, si, para que los poderes la interpreten a su gusto, placer y conveniencia)


Y Pedro Sánchez es el tonto útil, piensa que llevando esa lámpara apagada (sabiendo que está así, que no da luz; y si no lo sabe, tiene doble delito), ya es suficiente para que todos los otros vayamos alertas, y modifiquemos nuestros pasos, para no chocar con él y con lo que él representa.


Ayer, un amigo me pasó la última publicación del analista Alfons Durán-Pich (Alfdurancorner.com), del pasado 11 de enero, titulada ‘El proceso’, y en ese escrito, se refiere, repetidamente a los ‘señoritos Bolaños y Sánchez’, empezando:


‘El señorito Bolaños, ministro de no sé qué del gobierno más progresista de la historia’, ha declarado públicamente que el proceso independentista ha acabado. El señorito Bolaños, que es un empleado del señorito Sánchez, me recuerda a un compañero de colegio, muy comedido el chico, que cada vez que hacía el ejercicio gimnástico de saltar el plinto, se apartaba unos metros y se peinaba con singular gracejo.


El señorito Bolaños, cuando acabó la carrera de Derecho, entró en un bufete de abogados como pasante, como cualquier otro hijo de vecino, y se dedicó a hacer fotocopias. Al poco tiempo se incorporó como funcionario al Banco de España y una vez alcanzado este estatus no se ha movido del aparato burocrático.


El señorito Bolaños reporta al señorito Sánchez (…) y refiriéndose a aquellos ciudadanos catalanes que continúan luchando por la independencia de Catalunya, ha dicho que ’si no formas parte de la solución es que formas parte del problema’.


(:…) El señorito Bolaños, a modo de una excusa más propia de la vecina del sexto, ha declarado que no es su partido el que ha dicho que el proceso ha acabado, sino que han sido los propios líderes independentistas los que así lo han asegurado.


(…) El señorito Bolaños, que fue en su época de estudiante un chico aplicado, sabe o debería saber que la deducción va de lo general a lo particular y la inducción de lo particular a lo general. En el caso del proceso independentista, el señorito Bolaños pasa de lo particular (unas declaraciones de alguno de los supuestos líderes, que no de todos) a lo general (la población catalana partidaria de la independencia). Y estos errores metodológicos no son dignos de un miembro de su condición. Debería apuntarse a un curso de repaso.


El señorito Bolaños, cada vez más seguro de sí mismo, ha manifestado que la tensión vivida entre Catalunya y España en el 2017, ‘hoy ya es historia y que hay que ser capaces de mirarnos a los ojos y buscar lo que nos une’. Como esto es pura lírica más propia de un bolero caribeño que de un análisis político.


(…) El señorito Bolaños debería comprender que muchos independentistas catalanes expresen su indignación ante la convocatoria de una reunión hispano – francesa de ‘alto nivel’ en Barcelona entre el señorito Sánchez y el señorito Macron.


A esto en Catalunya lo calificamos de una forma muy simple: ‘Se’ns pixen a la cara i diuen que plou’ (*). Creemos que el señorito Bolaños debería recordar a su jefe, el señorito Sánchez, las bases elementales de la dialéctica hegeliana y es que cuando parece que todo se acaba, empieza de nuevo: Tesis, antítesis y síntesis’


(https://www.alfdurancorner.com)


(*) (nos orinan en la cara y dicen que llueve)


En estas estamos, los independentistas sabemos que no ha acabado nada. Hicimos nuestro referéndum en el 2017 y lo ganamos, contra viento y marea, a pesar de la represión del estado. Queremos abandonar un estado guiado por una constitución sin luces y unos líderes engañadores.


Queremos hacernos ver, ya sea en las pequeñas manifestaciones que con diferente frecuencia y formato realizamos en toda Catalunya, o cuando el prepotente Pedro Sánchez impone una cumbre en Barcelona, para alardear de que la crisis política ya se ha solucionado (ya la ha solucionado), en ese momento, todos los independentistas deberíamos salir a expresar que NO es así, que está muy equivocado y que quiere equivocar a la opinión internacional (para mayor gloria suya, claro).


Estamos cansados que nos quieran imponer que ellos ‘locutan’, y deciden cuando la causa es finita, mientras que a nosotros nos quieren callados y sin capacidad de ‘interlocutar’.


Así que, siguiendo con el final hegeliano de Alfons Durán, me parece que viene muy a cuento la famosa canción de Raimon, Ramón Pelegero i Sanchis, (que he traducido al castellano):


‘Quan creus que ja s’ababa’ (Cuando crees que ya se acaba):


 


Cuando crees que ya se acaba


Vuelve a empezar


Cuando crees que ya se acaba


Vuelve a empezar


 


Y vuelve el tiempo de los monstruos


Que no están muertos


Y el silencio hace nido en la vida


Hace nido en las cosas


 


Cuando crees que ya se acaba


Vuelve a empezar


Cuando crees que ya se acaba


Vuelve a empezar


 


Puede ser que una noche


El ascensor que siempre sube


Se parará en tu piso


 


Y tu y yo habremos de abrir


Y yo y tu, impotentes frente a la noche


Habremos de abrir


 


Esta vieja, odiada noche


Habremos de abrir y no lo puedes decir


 


Cuando crees que ya se acaba


Vuelve a empezar


Cuando crees que ya se acaba


Vuelve a empezar


 


(Álbum: Integral 2. Cançons d’amor i de lluita; 1993)


Es decir, que sabemos por experiencia histórica y, recientemente, por la represión desde el 2017, que todo se repetirá, que la brutalidad del estado español actuará siempre que consideren que peligra la unidad de su España, así, cuando por la noche se pare el ascensor, no será el lechero, serán sus fuerzas de su seguridad, pues, insólitamente en una democracia occidental, en el reino de España, las fuerzas armadas son los garantes de la soberanía e integridad territorial y el ordenamiento constitucional (art. 8 de la constitución)


Pero aún así, ante ese temor, debemos manifestarnos, siempre, masiva y democráticamente, hasta poner en evidencia la dificultad de la gestión del problema que tienen con nosotros.  


La frase ‘el pueblo manda, el gobierno obedece’, consigna del movimiento zapatista en Chiapas, México, atribuida a Emiliano Zapata Salazar (1879-1919), que, entre otras cosas dijo:


‘La tierra es de quien la trabaja’


 ‘Si no hay justicia para el pueblo, que no haya paz para el gobierno’ 


Y la tierra, nuestro país, es para los catalanes, y si no hay esa justicia para nosotros, no la debería haber para el gobierno.


Y esta consigna: ‘el pueblo manda, el gobierno obedece’, repetida en muchas revoluciones, por ejemplo, en la revolución de los claveles de Portugal (1974), también se incluye en su himno: ‘Grândola Vila Morena’, de José Alonso, publicada en 1964:


 


Grândola, Vila Morena


Terra de fraternidade


O povo é quem mais ordena


dentro de ti, ó cidade


 


Dentro de ti, ó cidade


O povo é quem mais ordena


Terra da Fraternidade


Grândola, Vila Morena


 


(…)


Pues bien, si realmente consideramos que el pueblo es el que manda, no dejemos embaucarnos por los polichinelas de Felipe VI, los ‘señoritos’ como Sánchez, Llarena, etc.; y tampoco por los ‘señoritos’ Junqueras, Aragonès, etc., que han asumido el diálogo dentro de la constitución apagada e inerme.


Si no nos movilizamos, si no actuamos, seremos tan inútiles como expresa la siguiente frase: ‘La vida es una sopa y yo soy un tenedor’.


 


amadeopalliser@gmail.com


 



  •   

Otras Entradas

Lo más visto