Amadeo Palliser Cifuentes / Barcelona
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Nota previa:
En un escrito de anteayer, comenté (y critiqué) la información que corría sobre las aspiraciones de Pedro Sánchez, para ocupar el puesto de secretario general de la OTAN.
Y ayer, en una rueda de prensa, entre otras cosas, dijo que eso era un bulo, que sabe que se hacen quinielas con nombres, pero que son falsas.
Según muchos medios, la finalización del mandato del noruego Jens Stoltenberg, y la visita a la Moncloa de Hillary Clinton, alimentan esa ‘noticia’.
Ya veremos, ahora es lógico que Sánchez desmienta esa noticia, por eso su desmentido también debemos tomarlo entre con prevención.
Todos sabemos que estamos en un momento en el que los bulos y las falsas noticias, afectan a todos los ámbitos. Décadas atrás se hablaba de las ‘serpientes de verano’, a ciertas ‘noticias’, generalmente de carácter social, propio de la prensa rosa y amarilla, para llenar, alegremente, los medios en momentos carentes de noticias de interés.
Todavía no estamos en verano y, políticamente, estamos colmados de noticias e informaciones, por eso, el rumor / noticia sobre la OTAN, no cumple la necesidad de llenar, por llenar, espacios.
De todos modos, me parece curiosa esa referencia a las ‘serpientes de verano’, o a los ‘culebrones de verano’, que:
‘Son una expresión que se refiere a las noticias irrelevantes o sorprendentes que publican algunos diarios para llenar sus páginas cuando la mayor parte de los políticos se encuentran de vacaciones y no se producen sucesos ni noticias interesantes.
Según el periodista Javier Ortiz, el término podría provenir de Nessie, el mítico monstruo del lago Ness, al que se hacía reaparecer a capones todos los agostos para que los diarios tuvieran algo de lo que hablar’
(Wikipedia)
Y, sin dejar el tema de las serpientes, me parece interesante y curiosa la siguiente noticia:
‘Papa Francisco: Fake News existen desde Adán y Eva
La primera fake news de la historia fue la que le contó la serpiente a Eva y llevó a las trágicas consecuencias del pecado.
El Papa criticó las fake news y dijo que la primera fue a Eva:
25 de enero de 2018
Roma – La primera fake news de la historia fue la que le contó la serpiente a Eva. Así lo afirmó el Papa en un documento difundido ayer (día de San Francisco de Sales, patrono de los periodistas) en el que fustigó las noticias falsas, escrito para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, que se celebrará el 13 de mayo.
Francisco criticó allí el ‘drama’ de las llamadas fake news -las noticias falsas-, un fenómeno actual que remontó a los tiempos bíblicos del Génesis, cuando la serpiente engañó a Eva. El Papa llamó a ‘redescubrir el valor de la profesión periodística y la responsabilidad personal de cada uno en la comunicación de la verdad y a desenmascarar la lógica de la serpiente’
Para el Pontífice, esta lógica, ‘capaz de camuflarse en todas partes y morder’, se remonta al Libro del Génesis y ‘fue en los albores de la humanidad. La artífice de la primera fake news, que llevó a las trágicas consecuencias del pecado’. El Papa recordó, en efecto, que en la narración del pecado original ‘el tentador (la serpiente) se acerca a la mujer fingiendo ser su amigo e interesarse por su bien, y comienza su discurso con una información verdadera, pero solo en parte: ‘¿Dios os ha dicho que no comáis de ningún árbol del jardín?’. En realidad, lo que Dios había dicho a Adán no era que no comiesen de ningún árbol, sino tan solo de un árbol, ‘Del árbol del conocimiento del bien y del mal’, evocó.
‘La eficacia de las fake news se debe, en primer lugar, a la naturaleza mimética es decir, a su capacidad de aparecer como plausibles. En segundo lugar, estas noticias falsas pero verosímiles, son capciosas y son hábiles para capturar la atención de los destinatarios poniendo el acento en estereotipos y prejuicios, y se apoyan en emociones fáciles de suscitar, como el ansia, el desprecio, la rabia y la frustración’, dijo
‘Se trata de ‘informaciones infundadas, basadas en datos inexistentes o distorsionados, que tienen como finalidad engañar o incluso manipular al lector para alcanzar determinados objetivos, influenciar las decisiones políticas u obtener ganancias económicas’, denunció.
‘Las fake news se convierten a menudo en virales, es decir, se difunden de modo veloz y difícilmente manejable, no a causa de la lógica de compartir que caracteriza a las redes sociales, sino más bien por la codicia insaciable que se enciende fácilmente en el ser humano’, señaló.
‘(…) Al señalar que ‘la continua contaminación a través de un lenguaje engañoso termina por ofuscar la interioridad de la persona’, citó un fragmento de Los hermanos Karamazov, de Fiodor Dostoievski, uno de sus autores favoridos: ‘Quien se miente a sí mismo y escucha sus propias mentiras, llega al punto de no poder distinguir la verdad, ni dentro de sí mismo ni en torno a sí, y de este modo comienza a perder el respeto a sí mismo y a los demás’
(Elisabetta Piqué, https://www.sipiapa.org)
A título de recordatorio, seguidamente reproduzco los párrafos del Génesis, citados:
Génesis 3, 1:7
La serpiente era más astuta que todos los animales salvajes que Dios el Señor había creado, y le preguntó a la mujer: ¿Cómo es que Dios os ha dicho: no comáis de ninguno de los árboles del jardín?
Y la mujer le contestó: Podemos comer del fruto de cualquier árbol menos del árbol que está en medio del jardín. Dios nos ha dicho que no debemos comer ni tocar el fruto de ese árbol, porque si lo hacemos, moriremos.
Replicó la serpiente a la mujer: No es cierto. De ninguna manera moriréis. Es que Dios sabe muy bien que el día en que comiéreis de él, se os abrirán los ojos y seréis como dioses, conocedores del bien y del mal.
Y como viese la mujer que el árbol era bueno para comer, apetecible a la vista y excelente para lograr sabiduría, tomó de su fruto y comió, y dio también a Adán, que igualmente comió (…)
Las noticias falsas, por lo que vemos, son consustanciales a la humanidad, pues, en la historia, vemos múltiples ejemplos:
‘El poeta romano Virgilio describe en el capítulo IV de la Eneida, cómo actúa la fama (el rumor): ‘la más veloz de todas las plagas’, ‘monstruo horrendo (…) que llena de espanto las grandes ciudades, mensajera tan tenaz de lo falso y de lo malo, como de lo verdadero.
Casi cuatro siglos antes, Teofrasto, discípulo y sucesor de Aristóteles en el Peripato, describe en su obra ‘Caracteres el del novelero o patrañero’: ‘Sus relatos son tales que ninguno puede verificarlos ni redargüirlos’.
(…)
Las acusaciones que debían soportar los cristianos, según describió Tertuliano en el siglo III d. C., en su ‘Apología contra los gentiles’: ‘Que en la nocturna congregación sacrificamos y nos comemos un niño; que en la sangre del niño degollado mojamos el pan y empapado en la sangre comemos un pedazo cada uno; que unos perros que están atados a los candeleros los derriban forcejeando para alcanzar el pan que les arrojamos bañado en sangre del niño; que en las tinieblas que ocasiona el forcejeo de los perros, alcahuetes de la torpeza, nos mezclamos impíamente con las hermanas o las madres ….’
(…)
Además del canibalismo o incesto, los cristianos también cargaron con la culpa del gran incendio de Roma del año 64 d.C., a partir del rumor originado por el propio Nerón, para ‘exculparse’ a sí mismo, de provocar el ‘Gran Fuego’, como cuenta Tácito en sus ‘Anales’.
(…)
También está documentada la creación de un ambiente hostil hacia los judíos a finales del siglo XVI en España, antes de decretar su expulsión (…) y la persecución por la Inquisición.
(…)
La Revolución Francesa también supo aprovechar en su favor esta argucia, que allanó el camino de María Antonieta hacia la guillotina. Se le atribuyeron falsamente frases atroces como: ‘Mi único deseo es ver París bañado en sangre; cualquier cabeza francesa presentada ante mí se pagará a precio de oro’, o burlas frente a la crisis de provisiones de 1778, en la que escaseó la harina y se extendió el hambre: ‘Si en París no hay pan, que coman bollos’.
(…)
La difusión de noticias falsas empañó, en 1800, las cuartas elecciones presidenciales estadounidenses, cuando John Adams, sucesor de George Washington, quiso repetir mandato como su predecesor.
Se le acusó de apoyar a la aristocracia o de querer instaurar la monarquía, pues casó a su hijo John Quincy Adams con una hija del rey de Inglaterra. Jeffeson le derrotó. Tampoco pudo John Quincy Adams quedarse cuatro años más, cuando, en 1828, acabó su primer mandato: las mentiras de Andrew Jackson pudieron más que las suyas. Si Jackson era un adúltero y había matado prisioneros indiscriminadamente, Adams hizo diplomacia con el zar de Rusia, proporcionándole compañía femenina, o le pasó al Gobierno la factura de su mesa de billar. Todo mentira.
(…)
A finales del siglo XIX, la entrada de Estados Unidos en la Guerra de Cuba fue fruto de las mentiras de los principales periódicos norteamericanos del momento, los amarillistas Journal de Hearst y World de Pulitzer, que asumieron que fue un ataque español lo que hundió el acorazado Maine. La realidad fue muy distinta, la causa de su hundimiento fue una explosión interna.
(…)
Al inicio de la Primera Guerra Mundial, una parte de la prensa francesa pretendía sosegar a los ciudadanos con el argumento de que las armas alemanas eran inofensivas. Según cuenta Durandin, apenas dos semanas después de que el II Reich declarara la guerra a Francia, el 17 de agosto de 1914, el diario parisino L’intransigeant, escribía: ‘La ineficacia de los proyectiles enemigos es objeto del comentario general. Los schrapnels estallan débilmente y caen en forma de lluvia inofensiva. El tiro está mal ajustado; en cuanto a las balas alemanas, no son peligrosas; atraviesan la carne de un lado a otro sin desgarrar los tejidos’. Cuatro días después, el ejército francés sufría su primera derrota en la batalla de Charleroi.
(…)
Las filtraciones de periódicos falsos en el bando contrario eran recurrentes durante la Segunda Guerra Mundial (*), con el objetivo de desmoralizar al bando contrario.
(José Manuel Burgueño, https://historia.nationalgeographic.com.es)
(*) hoy, 6 de junio, es el aniversario del día D, el inicio de la Operación Overlord, 1944, el gran desembarco en las playas de Normandía, que, como es sabido, estuvo rodeado de noticias falsas sobre diferentes destinos y fechas.
Una vez efectuada esta rápida revisión, es preciso puntualizar que:
‘La infodemia: según ha declarado la OMS, el brote de Covid-19, y la respuesta correspondiente han estado acompañados de una infodemia masiva, es decir, de una cantidad excesiva de información -en algunos casos correcta, en otros, no- que dificulta que las personas encuentren unas fuentes confiables y orientación fidedigna cuando las necesitan. El término infodemia se refiere a un gran aumento del volumen de información relacionada con un tema particular, que puede volverse exponencial en un período corto debido a un incidente concreto como la pandemia actual. En esta situación aparecen en escena la desinformación y los rumores, junto con la manipulación de la información con intenciones dudosas. En la era de la información, este fenómeno se amplifica mediante las redes sociales, propagándose mas lejos y más rápido, como un virus.
La desinformación es la información falsa o incorrecta con el propósito deliberado de engañar. En el contexto de la pandemia actual, puede afectar en gran medida todos los aspectos de la vida, en particular la salud mental, habida cuenta de que las búsquedas en internet de información actualizada sobre la Covid -19 se han disparado de 50% a 70% en todas las generaciones. En una pandemia, la desinformación puede afectar negativamente la salud humana. Muchas historias falsas o engañosas se inventan y difunden sin comprobar su veracidad ni calidad. Gran parte de esta desinformación se basa en teorías de la conspiración, y parte de ella introduce algunos de los elementos de ellas en el discurso predominante (…)’
Efectivamente, la desinformación, la infodemia y, en definitiva, la infoxicación, siempre han existido, pero ahora, las redes sociales han multiplicado su efecto, como sufrimos cada día con la cantidad de basura que recibimos.
Así vimos la campaña del Brexit (2019); la gestión informativa de Donald Trump, desde su inicio; y, por poner un ejemplo español, la actual campaña del PP prevista para las elecciones de este julio: ‘España o Pedro Sánchez’, como si éste fuera la antiespaña; o la del PSOE: ‘si tu no vas, volverá el fascismo’, es decir, reclama el voto para él, pues considera que todo lo que no es Pedro Sánchez, es fascismo. De pena todo.
También vemos que ahora, sí ahora, Pedro Sánchez, tras el fracaso en las elecciones municipales, y en previsión de lo que pueda pasar en las generales, se pone la venda antes de la herida, y así, ayer saltó el escudero Salvador Illa en su twitter:
‘Injusta, abusiva e infame la campaña de descalificaciones y deshumanización que está sufriendo el presidente Sánchez. Hay líneas que jamás se deberían cruzar.
Los medios de comunicación y quienes nos dedicamos al servicio público debemos reflexionar seriamente sobre nuestra responsabilidad con la sociedad y la democracia.
No todo vale’
La respuesta, inmediata, de Carles Puigdemont, fue:
‘Los que se han dedicado años a deshumanizarnos, ahora lloran. Si tiene interés, algunos le podemos hacer un máster de lo que realmente deshumanizar una persona.
No justificaré nunca la deshumanización de nadie, porque es una semilla del totalitarismo, pero no acepto el victimismo de quien lo ha sembrado de manera entusiasta, al lado de otros miserables’
Es verdad, de tuyas a mías, siempre hay un abismo; y nadie quiere darse cuenta del mal que hace, y para el que siempre buscamos y encontramos excusas que nos justifican. Y si la ‘excusa’ es la unidad de España, todo queda justificado y avalado pos su propia ‘justicia y policía’.
Para concluir este escrito, la moraleja sería:
contrastar, en la medida de lo posible, todo tipo de información, pero eso sería una labor ingente, irrealizable y, por lo tanto, utópica;
Y siempre, siempre, teniendo presente el famoso cuento de Esopo (siglo VII a.C.), ‘Pedro y el lobo’ que, como todos sabemos, se basa en las ‘fake news’, pues los avisos de que llegaba el lobo, para, de ese modo, ganar notoriedad, cansaron tanto al vecindario, que cuando la noticia fue cierta, nadie le creyó.
Por lo tanto, ahora, en puertas de la campaña electoral que tenemos a la vista, si queremos sobrevivir sin afectar a nuestra salud, deberíamos ser capaces de desconectarnos un poco, y ni siquiera valorar las propuestas que oigamos, pues, todo será pura y mera mentira.
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