Sergio González Levet
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El símil no es exacto, pero da bien la idea: imaginemos a Julio César Chávez que entra a un gimnasio y se pone a entrenar con los muchachos incipientes que empiezan a buscar la gloria que él logró. Algo así pasó ayer cuando Miguel Ángel Yunes Linares, en persona, entró al evento de la priista Fundación Colosio.
Nosotros los de entonces ya no somos los mismos, pero Miguel llegó como antaño, como siempre ha sido: risueño, peinado, omnipotente en su sitial de político non, de exgobernador, dueño de un liderazgo conquistado, no regalado.
Y desde el primer round de sombra mostró su fortaleza, su poderío, su jettatura de tribuno temible para sus oponentes y admirado por los suyos.
Ahí en el Salón Ghal de Xalapa, esa tarde estaban todos los de mucho antes, los nombres sobran, y junto con ellos los de antes a secas y los de ahora: priistas sempiternos, panistas convencidos, perredistas supervividos, todos unidos por arte y magia de la urgencia de salvar a Veracruz de sus salvadores, ésos que mintieron y robaron y traicionaron a los ciudadanos que ingenuamente salieron a votar el primer día y domingo de julio de 2018; ésos que les dieron un triunfo que no se merecían y un gobierno que nunca aprendieron a administrar… y así nos ha ido.
Pero Miguel ese miércoles 28 estuvo a sus anchas, como cuando fue diputado y líder partidista y Secretario de Gobierno y un protagonista del glorioso pasado tricolor.
En el ambiente volvió a flotar la concordia de los viejos tiempos: “Hola Miguel”, “Qué gusto, Chóforo”, “¿Cómo estás, don Pepe?”, “Aquí a tus órdenes como siempre, mi extraordinario amigo”, “Hola, primo, estamos de nuevo en un mismo camino”, “La sangre no olvida…”
Así como puede correr kilómetros y kilómetros sin desfallecer, Miguel Ángel hizo muestra plena de su lucidez y su velocidad mental. Con él, la coalición Fuerza y corazón de Veracruz rescató a un Aquiles que está dispuesto a luchar contra todos los gladiadores troyanos al unísono, y que los puede vencer.
De su estro tuvieron muestra los asistentes de todos los partidos y de la sociedad civil que repletaron el salón para escuchar la conferencia magistral. Cuando Miguel se acercó al micrófono, un silencio inmediato y respetuoso matizó su regreso a la tribuna tricolor.
Qué emoción para muchos fue escuchar de nuevo el discurso potente de un orador talentoso; qué alegría reír con su humor ingenioso al poner en su lugar la figura lastimosa del Gobernador que padecemos; qué enseñanza escuchar sus máximas sobre el ejercicio de la política.
Miguel Ángel Yunes Linares será y es el suplente del candidato a Senador Miguel Ángel Yunes Márquez.
Con eso, se completó el trabuco que llevará a Pepe a la gubernatura y que regresará a Chío a su tierra, de la que nunca debió haber salido.
Bienvenido a casa, Miguel Ángel, se escuchó decir…
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