Amadeo Palliser Cifuentes / Barcelona
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Estos días nos muestran hasta en la sopa el baño de multitudes que se está dando Pedro Sánchez, protagonizando la campaña electoral de su partido, campaña que ha centrado en su objetivo único, pues pide el voto para ISLA (Illa) para ganar a la máquina del fango. Y sobre esa desvergüenza va este escrito.
Es deprimente ver la devaluación del nivel político que está generando Pedro Sánchez, tras su retiro de meditación, retiro del que no sabemos nada, ni sobre las presiones recibidas, ni el verdadero motivo para que siga en el puesto de jefe de gobierno, pues, según comentó en una entrevista a TVE, su esposa, su ‘yogui’ Begoña Gómez, desde el minuto uno le dijo que debía seguir.
En su reaparición el día de su reencarnación, nos dijo que seguía para regenerar la democracia y, por lo que vemos, lo que está provocando es degenerar la política, pues por su frenética actuación todos estos días en Barcelona, podemos confirmar que el objetivo prioritario de esa regeneración pasa por ganar las elecciones en Catalunya y, para eso, ha españolizado su mensaje, ‘pidiendo el voto para Salvador ISLA (Illa) para ganar a la máquina del fango de los pseudomedios de comunicación. Ganamos al barro votando a Salvador (ISLA) Illa’
Y claro, de ese modo, se olvida y no explica sus medidas para mejorar la infrafinanciación, el déficit fiscal, las infraestructuras como la mejora de la red ferroviaria, la protección de la lengua catalana y su reconocimiento en las instituciones europeas, la defensa y garantía de la ley de la amnistía, etc., etc.
Asimismo, Pedro Sánchez aprovechó el 145 aniversario de su partido, para dirigir una carta de tres folios a todos sus militantes, en la que identifica su partido con la democracia, considerándolos como sinónimos, y acusa a la oposición, que engloba en el movimiento mundial de la derecha extrema, y, para frenarla, les comenta que hará lo preciso para frenar la máquina del fango alentada por la derecha y ultraderecha, que utilizan páginas webs y asociaciones ultraderechistas que fabrican bulos y mentiras que después se reproducen en tertulias y acaban siendo judicializadas en base a falsas denuncias. A tal fin, les anima diciéndoles que deben defender nuestra democracia todos los días, rechazando a aquellos que convierten la política en un barrizal de insultos y falsedades.
Y, por lo que parece, Sánchez se mimetiza con el Aznar del que ‘el que pueda hacer que lo haga, el que pueda aportar que aporte (…)
Está claro que, después de su lucha contra el fango, ganar en Catalunya es su objetivo secundario, tras su reencarnación. Ese es el punto y aparte que anunció al inicio de su levitación.
Y, claro, sobre esta estratagema hay muchos aspectos que debemos replantearnos:
1 –
Hasta su reaparición transmutado en un iluminado contra el ‘mal’, muchos pensamos que no había considerado el lawfare, el mediafare y el politicfare, hasta que le afectó a su esposa. Pero mi conclusión actual es que eso no se ajustaba a la realidad, pues, por lo que vemos, Pedro Sánchez se limitó a utilizar el ‘caso’ de su mujer, para argumentar su nuevo órdago contra la derecha extrema y extrema derecha, y contra el independentismo, que quiere anular.
Así que su pretendida muestra de querer priorizar el amor a su esposa, y expresar su lado más humano, para desmentir su imagen de hojalata fría y distante, a mi modo de ver, y como he repetido en anteriores escritos, fue teatro del malo.
2 –
Asimismo, Pedro Sánchez nos ha mostrado que su único partido es él mismo, ya que prescindió del PSOE y de su propio gobierno, que estuvieron unos días en vilo, al quedar en evidencia que no tenían plan B; mejor dicho, que su plan B es el plan A; un ‘líder’ que no lidera, pues en lugar de seguir ese papel, ha asumido la autocracia, es decir, ‘la forma de gobierno en la cual la voluntad de una sola persona es suprema ley’ (RAE), y, siguiendo con ese diccionario, la autocracia es sinónimo de dictadura, despotismo, absolutismo, totalitarismo y tiranía.
3 –
En esa línea autocrática, Pedro Sánchez es el que determinará qué medio, pseudomedio, webs, tertulias, etc., forman parte del fango, de la máquina de hacer fango, como repite.
Es decir, ahora, la iluminación recibida en su retiro en la Moncloa, le ha concedido la gracia de la especialidad de la alfarería, y conoce a la perfección el obrador donde se fabrican objetos de barro cocido; es decir, podrá diferenciar los tipos de barro, lodo, limo, cieno, fango, etc.; pues si bien todos esos materiales tienen mucho en común, presentan diferencias en la cantidad de agua retenida, en el lugar en el que se encuentran (río, campo, etc.), etc.
Así, Pedro Sánchez, como experto alfarero (cantarero, botijero, etc.) nos dirá qué medios son malos de pura maldad, a los que perseguirá.
Y eso es una clara muestra de coartar la libertad de expresión, que es un derecho fundamental (y que tiene, como único límite el código penal); que ahora parece que afectará a los medios que le ataquen a él y a su familia, pero, claro, es una losa en general, ya que, como comenté ayer, la cobardía (que no la prudencia) hace que nos autocensuremos todos, y eso sí que es una perversidad buscada (un ejemplo lo vimos estos días, no mostrando fotografías de su esposa Begoña Gómez, ni en el restaurante Set Portes, ni en PortAventura)
4 –
Como vemos, la estratagema seguida, abusando del psicodrama para tocar la fibra sensible y la emotividad de sus súbditos, tiene sus efectos, pues ayer, Salvador ISLA (Illa), actuando de telonero de Pedro Sánchez, ante unas 2000 personas, y tras sonar la canción ‘Seguiremos’, de Macaco, le dijo sandeces propias del mayor pelota del reino, del vasallo por excelencia:
Y los asistentes, acabaron vitoreando a Illa: ‘Illa, Illa, Illa e Illa, maravilla’
Pedro Sánchez, en su discurso basado en su lucha contra el barro, como he comentado, añadió comentarios tan abstrusos como:
Los asistentes le vitorearon con el ‘Sí se puede’, apropiándose, de ese modo, del lema del movimiento del 15 M, seguido por Podemos.
Es evidente que todo este aquelarre españolista tiene sus seguidores en Catalunya, y vemos, por las encuestas, que la estratagema que sigue Pedro Sánchez, puede tener su efecto. Un efecto que, de confirmarse, será nefasto para Catalunya, y para los independentistas.
Según algunas encuestas, ‘en estos momentos hablamos de una abstención, básicamente independentista, que se acerca al 45%. Una auténtica barbaridad, y una cifra de indecisos que está próxima al 20%’, como apuntó Vicent Partal, en su editorial del pasado día 2.
Efectivamente la actual situación, en su conjunto, es bastante deprimente, y yo no entiendo nada. Estoy harto de estar harto. Estoy cansado de estar cansado.
Joan Manuel Serrat, empieza su canción ‘Vagabundear’ diciendo:
‘Harto, ya de estar harto,
ya me cansé de preguntarle al mundo por qué y por qué.
La Rosa de los Vientos me ha de ayudar
y desde ahora me vais a ver vagabundear.
(…)
(Álbum: Mediterráneo; 1971)
Pero tengo claro que, si nos rendimos, si vagabundeamos, si no votamos, ayudaremos a que los españolistas, los que nos aplicaron el 155 y nos reprimieron y reprimen, ganen y nos apliquen su rodillo unionista, pues ellos no se abstendrán.
Y en esa situación, por poco conscientes que seamos, no podremos dormir, pues nuestros nietos, en su momento, nos verán tan indignos, viles y ruines como los españolistas, pues les habremos legado una Catalunya domesticada por el PSOE.
En definitiva, y siguiendo con el símil del barro que tanto usa ahora Pedro Sánchez, los independentistas catalanes sabemos que la arcilla puede representar ideas de renovación y de creación; y en esta línea debemos trabajar si queremos reconstruir una República Catalana.
El filósofo danés Svend Brinkmann (n. 1975), gurú del JOMO (*), autor de diferentes libros, entre ellos ‘Sé tu mismo’, ‘Culturas del diagnóstico’, ‘La alegría de perderse cosas’, etc., explica, precisamente, que debemos actuar como somos, y olvidarnos de acumular, de querer más y más, dejándonos engañar por un estado corrupto del que desde 1714 conocemos cómo piensa y actúa.
Según Brinkmann, el placer de perderse algo facilita ganar tiempo de forma inteligente. Así, el JOMO está en contra del FOMO (**)
(*) JOMO: Joy of missing out, el placer de perderse cosas.
(**) FOMO: Fear of missing out, miedo a perder algo.
Por todo ello, hemos de superar el FOMO, el tener miedo a independizarnos, a perder la tutela española, y pasar al JOMO, una filosofía que permite un mayor autocontrol y una existencia con una verdadera intención y objetivo, es decir, vivir en el momento que queremos.
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