09 de Marzo de 2026
INICIO
Política Columnas Municipios País Orbe Educativas Cultural Sociedad Negocios Farándula Deportes Sucesos
DESDE CATALUÑA - Amadeo Palliser Cifuentes
Trilema de Rodrik
2025-10-07 - 13:46

 


 


Amadeo Palliser Cifuentes / Barcelona 


___________________________


 


El pasado día 4, leyendo el interesante artículo de Carles Sirera (elmon.cat) titulado ‘Vuit anys buits’ (ocho años vacíos), me enteré de la existencia del ‘trilema de Rodrik’, que Sirera aplicó a la situación catalana. Y me parece que es didáctico profundizar un poco al respecto.


 


Buscando en Wikipedia, se puede leer que:


 


‘El Trilema de Rodrik es una teoría político-económica postulada por el economista turco Dani Rodrik (n. 1957), profesor de la Universidad de Harvard, entre otras, y divulgada en su libro ‘La paradoja de la globalización’ (2011). (…) en la que el autor describe un triángulo en cuyos vértices sitúa la globalización económica, la soberanía nacional y la democracia. Y en ese trilema, solo se pueden elegir dos vértices, si bien los políticos occidentales han tratado de conseguir los tres vértices al mismo tiempo, provocando el descontento de sus votantes, llevando a situaciones como el Brexit’.


 


Según el autor, ‘hemos de entender que la globalización no ha caído del cielo, se ha construido y formado por nuestras propias decisiones (…) y no espero que en los próximos años veamos una gran desglobalización. Quizás veamos algunos ajustes. (…) Los ganadores de la globalización – grandes empresas, bancos, trabajadores cualificados – son muy poderosos para que tenga lugar un retroceso significativo (…) La globalización ha de servir a los objetivos de los países y las sociedades, y no al revés. Esto quiere decir que es preciso crear reglas para que la globalización, basadas en la idea que las diferentes naciones han de perseguir sus propias prioridades económicas y sociales’.


 


Es decir, los políticos solo pueden elegir dos vértices del triángulo, no pueden optar al mismo tiempo por sostener altos niveles de globalización económica, soberanía nacional y democracia. Según Rodrik, intentando elevar los niveles de dos de los vértices, el restante tiende a resentirse, y, por lo tanto, es afectado negativamente. Por eso, Rodrik plantea que los estados deben, necesariamente, renunciar a uno de ellos.


 


Carles Sirera, en su artículo citado, apunta que:


 


‘(…) La crisis catalana era una manifestación más de las contradicciones de Rodrik, que sostiene la imposibilidad de combinar al mismo tiempo la globalización económica, la soberanía nacional y su naturaleza democrática. Uno de los tres elementos ha de salir de la ecuación y la estrategia independentista era escalar estas contradicciones que padecía España (…) Pero los dirigentes catalanes actuaron siempre de forma precavida e hicieron lo posible para calmar los ánimos y estabilizar la situación. Se debía aprobar la independencia, Catalunya no sólo estaría dentro del euro, si no que no tendría un banco nacional y el sistema privado dependería totalmente del banco de España. El teatro era tan obvio que todavía ahora me resulta increíble que hubiese catalanes que pensaran de buena fe que no solo que la independencia era posible, sino que estuviera casi a tocar.


 


(…) Las autoridades públicas españolas animaron a aplaudir un estado policial y desear el castigo de los insolidarios, mientras la extrema derecha pregonaba discursos libertarios en favor de la anarquía y la muerte de los estados débiles (…)’.


 


Pues bien, aterrizando el tema a nuestro movimiento independentista, según ese trilema, deberíamos primar la democracia juntamente con la economía, y olvidarnos, en cierto modo, de las instituciones globalizadoras, como la UE, el TJUE, el TGUE, la OTAN, e incluso de la ONU, pues, como hemos visto, todas esas organizaciones privilegian el estatus quo de los estados.


 


Igualmente, me parece descabellado plantear el trilema con los vértices de la democracia, la economía y la búsqueda de un irreal e imposible ‘acuerdo’ con el estado español. Nunca habrá un acuerdo para realizar un nuevo referéndum, y los partidos que optan por ese hipotético acuerdo, obviamente, perjudican y desatienden el vértice de la democracia.


 


Asimismo, podemos aplicar el trilema a un menor nivel, asignando los vértices a la movilización popular activa y resistente, a los potenciales votantes pasivos y acomodaticios, y a los partidos políticos que, como todas las empresas, buscan la maximización de sus beneficios. Y, en ese supuesto, me parece que no se puede ‘contentar’, ni ‘privilegiar’ a los tres vértices.


 


Así que, la elección más operativa y eficaz, sería, en primera instancia, obviar a los partidos políticos (que, si bien son necesarios en toda democracia, la experiencia previa al 2017 nos demostró que, al movilizarse la ciudadanía, los partidos se subieron al carro).


 


Aún así, el ‘trilema’, reducido a ‘dilema’ (entendido como dúo, siguiendo con el juego; no como la elección entre dos opciones, buenas o malas), el problema no se simplifica totalmente, ya que volver a motivar a los exvotantes, para que vuelvan a movilizarse, no sería una tarea fácil.


 


Efectivamente, la realidad es compleja y, en primer lugar, deberíamos conocernos mejor, conocer las necesidades y deseos de nuestro movimiento (si es que todavía podemos considerarnos así, o si ya solo somos unos pocos reductos estáticos, unas fotos fijas). Y eso tampoco es fácil ya que no podemos contar con las encuestas interesadas de los medios de comunicación y de los partidos, pues todas son interesadas.


 


Es sabida la dificultad del autoconocimiento, la premisa socrática del ‘conócete a ti mismo’, así que conocer a una colectividad, es más complejo, si cabe.


 


A este respecto, todos pecamos de pretensiosos, por ejemplo:


 


personalmente, hace años confiaba demasiado en los tests psicodinámicos (como expuse en mis publicaciones, realizadas, conjuntamente, con un compañero), y


 


hoy he tenido otra muestra de esa dificultad, viendo el documental ‘Munch y sus criaturas fantásticas’, dirigido por Michele Mally en el año 2022, pues todos los especialistas que intervienen y exponen sus teorías sobre el pintor Edvard Munch (1863 – 1944), autor de más de 28.000 obras, más bien, me parece que presentan sus elucubraciones con aires y pretensiones  más o menos académicas, a cuál más compleja, para alardear de sus conocimientos, pero, en conjunto, me ha parecido que no han conseguido ni una mera aproximación al verdadero perfil (personal y artístico) del pintor.


 


En definitiva, que tenemos mucho trabajo que hacer, pues, como dijo Pablo Ruiz Picasso (1881 – 1973): ‘la inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando’, así que solo manteniéndonos activos, en un momento dado, veremos la luz, el camino a seguir.


 


Nota final:


 


En mi escrito de ayer me referí a la entropía, y un compañero me comentó que debería haber explicado ese término. Mi respuesta fue que ya lo había explicado en diferentes escritos anteriores. De todos modos, me parece preciso recordar que Ludwig Edward Boltzmann (1844-1906) relacionó el concepto de la entropía con el grado de desorden de un sistema; y es considerada como una ‘magnitud termodinámica que mide la parte de la energía no utilizable para realizar trabajo’.


 


Pues bien, en nuestro colectivo independentista deberíamos unirnos y fijar estrategias y acciones conjuntas, para reducir la cantidad de energía que, hoy por hoy, es improductiva y se desperdicia sin ton ni son. 


 


amadeopalliser@gmail.com


 


 


_____________________________

Otras Entradas

Lo más visto