No es poco lo que estará en juego en la elección federal de 2027, perder la mayoría absoluta en el Congreso federal sería un fuerte golpe para el gobierno de la presidenta Sheinbaum por dos motivos: le impediría seguir reformando la Constitución General al modo de su proyecto y se le complicaría el escenario para la elección sucesoria del 2030, cuando se decidirá si MORENA sigue o no al frente de la presidencia de la república. De allí la necesidad de la alianza con y a la vez el PT y el Verde, estos se juegan su sobrevivencia en el diagrama partidista y MORENA la permanencia en la presidencia de la república. En ese horizonte estamos. Por otro lado, la oposición no presenta argumentos que la ubiquen como factor determinante en esa correlación de circunstancias políticas, según las cuales, pese a su muy alicaída condición, el PAN, Movimiento Ciudadano y el PRI pudieran aprovechar un gran segmento ciudadano que está ávido de opciones. Tendrían a la vez dificultades adicionales, porque para 2027 no solo competirán electoralmente contra la coalición oficialista, también contra Somos México y otras siglas de nuevo ingreso que se presentarán como opción diferente, ese entorno de circunstancias incluye dispersión del voto que favorece a la alianza opositora que cuenta con eñ voto duro derivado de los programas sociales.