20 de Marzo de 2026
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DESDE EL CAFÉ - Bernardo Gutiérrez Parra
...Y ya casi llega el Mundial
2026-03-20 - 08:32

 


 


Bernardo Gutiérrez Parra


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De los dos mundiales de fut donde México ha sido anfitrión, sin duda el más cuidado y mejor organizado fue el de 1970. Una crónica de la época dice que la FIFA avaló a nuestro país porque la infraestructura que dejarían los Juegos Olímpicos (aún no se celebraran) aportaría mucho al Mundial, además México vivía un clima de estabilidad social y política.


En 1970 el entonces DF era una de las ciudades más limpias y seguras del mundo, por sus calles y avenidas circulaban 900 mil autos, el Metro estaba recién inaugurado y el Estadio Azteca estaba reluciente.


Otra crónica dice que el discurso inaugural del Mundial a cargo del presidente Gustavo Díaz Ordaz, fue corto. Pero el abucheo de más de 100 mil personas reunidas en el Azteca el 31 de mayo de 1970, fue largo, larguísimo.


Hoteleros, comerciantes, restauranteros, taxistas, agencias de viajes, aerolíneas, ciudadanos y ciudadanas de a pie que se lucieron como anfitriones de cientos de miles de visitantes durante los Juegos Olímpicos, repitieron como ganadores de la medalla a la anfitrionía en el Mundial del 70, catalogado como el mejor de la historia hasta ese entonces.


En 1980 la FIFA eligió a Colombia como sede del Mundial de 1986, pero al poco tiempo el gobierno se pandeó y manifestó que las exigencias de la FIFA eran “exageradas e imposibles de cumplir”, por lo que con la pena pero no le entraban.


Como candidatos emergentes entraron Estados Unidos, Canadá, Brasil y México. Pero a las primeras de cambio Brasil se rajó y semanas después lo hicieron Estados Unidos y Canadá.


En ese entonces México enfrentaba graves problemas económicos porque Echeverría lo quebró, López Portillo lo quebró más feo y Miguel de la Madrid no sabía qué hacer con los pedazos... pero no le dijo que no al Mundial.


Se arreglaron calles, avenidas, carreteras, se mejoraron hoteles, restaurantes, centros nocturnos y obviamente los estadios donde se jugarían los partidos. Y la raza de bronce se volvió a colgar otra medalla como los mejores anfitriones. 


El 31 de mayo de 1986 el presidente de la Madrid acudió al Azteca a que le mentaran la madre más de 100 mil gargantas, pero al final y a pesar de los pesares como el terremoto de 1985, nuestro país hizo un excelente Mundial.


Cuando el 13 de junio del 2018 la FIFA designó a México, Estados Unidos y Canadá como sedes del Mundial del 2026, en nuestro país no se hablaba de otra cosa que no fuera la elección del 1 de julio de ese año. Y luego vino la borrachera por el triunfo de Andrés Manuel.


Atrás de la borrachera llegaron los abrazos para los delincuentes que contestaron con balazos, más adelante vino la pandemia con sus 800 mil defunciones. También vino el cierre de las estancias infantiles, el desabasto de medicamentos, el culiacanazo, los 200 mil asesinados con violencia y al Mundial como que no se le hizo mucho caso.


¿Resultado?


Para empezar y cuando faltan casi 80 días para la inauguración, la remodelación del Estadio Azteca aún no queda, tampoco la ciclovía que correrá por la calzada de Tlalpan.


 Todo se está haciendo de última hora y al trancazo.


A diferencia de 1970 cuando México era casi el paraíso e incluso a diferencia de 1986, en la actualidad nuestro país es uno de los más inseguros y violentos del mundo. Y con sus 6 millones 300 automóviles, la CDMX es una de las más congestionadas, contaminadas y sucias del planeta y el Metro es una bomba de tiempo.


Las sedes alternas de Guadalajara y Monterrey también tienen sus problemas. Nada garantiza que los delincuentes no hagan sus tropelías a pesar de los cinturones de seguridad antes, durante y después de los partidos.


Tengo la impresión que este Mundial será como todo lo que ha hecho la 4T: incompleto (no vendrá Irán), atropellado y al ahí se va. Pero eso sí, muy aplaudido, como en su momento lo fueron el Tren Maya, Dos Bocas y el AIFA.


Aunque independientemente de que salga como salga, pido y lo digo de corazón; que no haya violencia ni tragedias que lamentar.


-Pero pasando a cosas más agradables, ¿cómo ves al Tri, columnista?


-Como siempre, llenando de ilusiones a la raza antes del silbatazo inicial para después despertarla a la cruda realidad. Con once jugadores lesionados y un anciano (Memo Ochoa) al que van a empotrar como portero titular, veo al Tri haciendo sus maletas rumbo a su casa después del cuarto partido y a mi parafraseando a Winston Churchill, pero al revés: “Nunca tan poquitos pusieron tan tristes a tantos”.


bernagup28@gmail.com


 


 

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