Amadeo Palliser Cifuentes / Barcelona
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Siguiendo con mi escrito de ayer, me parece que, en primer lugar, es preciso saber qué somos y qué representamos los catalanes, en el contexto global.
Considerando la población a primeros de este año, en el mundo hay 8009,0 millones de personas, en España 47,6 y en Catalunya 7,7 millones. Es decir, España apenas representa el 0,6% de la población global, y los catalanes, el 0,1% de ese total. Y del global de España, Catalunya representa un 16,2%.
Y considerando la superficie global de la Tierra, 510,1 millones de km2, de los que el 29,2% son terrestres, es decir, 148,9 millones de km2, y de esa masa terrestre, España, con 505.990 km2, representa un 0,3%; mientras que Catalunya, con 32.114 km2, representa un 0,02% del global. Y de ese global de España, Catalunya representa un 6,3%.
Otro dato significativo, aunque más controvertido, ya que hay diferentes estudios al respecto, es la cuantificación de la gente que ha vivido en la Tierra, considerando el Homo sapiens moderno, cuyo pasado se remonta a 50.000 años, momento en el que el Homo sapiens salió de África. Según estimaciones realizadas por Carl Haub, del Population Reference Bureau, en el año 2011 en la Tierra habían nacido más de 107.000 millones de personas, por lo que, en dicho año, vivían en la Tierra entre el 6 y el 7% de las personas nacidas en la historia. (https://culturacientifica.com/2017/12/29/cuanta-gente-ha-vivido-la-tierra/)
Si bien hay enormes dificultades para ello, por la diferente evolución de las zonas habitadas, creo que es extrapolable, como hipótesis, decir que los catalanes actuales representamos, también, entre el 6 y el 7% de los nacidos en nuestro territorio a lo largo de toda la historia; en el bien entendido que Wifredo el Velloso en el siglo IX reunió bajo su mando buena parte del territorio de la Marca Hispánica Carolingia, así que, como Catalunya, podríamos remontarnos a poco más de doce siglos.
También me parece relevante señalar que actualmente hay 61 guerras activas en el mundo: Ucrania, Birmania (conflicto en Kachin y de los Rohinyá), insurgencia en el Magreb, guerra civil yemení, conflicto entre Sudán y Etiopía, guerra civil somalí, guerra civil en Siria, conflicto del Delta del Níger, conflicto Ituri (Congo), conflicto kurdo turco, conflicto de Cachemira, conflicto del Alto Karabaj, conflicto israelí-palestino, guerra de Libia, insurgencias del Chad, conflicto del Sahara Occidental, conflicto coreano, etc., y más etc. Y, evidentemente, con miles y miles de muertes y millones de personas afectadas directa o indirectamente.
Para nuestra desgracia, esta es la constante histórica de nuestra especie, pues nunca ha habido un período de paz global, si bien, el desconocimiento y el olvido más o menos intencionado, nos permite presentarnos como personas racionales, y nos creemos esa falsa consideración.
El gobierno de Pedro Sánchez, auto-considerado el ‘más progresista de la galaxia’, se vende como el más social de la historia, cuando, en los presupuestos del 2023 el ministerio de defensa se lleva la palma en el gasto. Sobre el particular me parece muy relevante entresacar algunas informaciones de la entrevista efectuada por Clara Ardévol Mallol a Pere Ortega, investigador y presidente honorífico del Centro Delàs, sobre el dinero que el estado español destinará este año al gasto militar, que es mucho más elevado de lo que dicen.
(Vilaweb, 2 de enero del 2023)
Es evidente que con estos mimbres no podemos hacer un buen cesto, por eso, preferimos no entrar en detalles, es más cómoda la superficialidad, creemos que arreglando la chapa y la pintura con un mero barnizado, todo queda bonito, y así, seguimos dando vueltas a la noria, giramos sin avanzar, así es la vida, que sigue igual, aunque cambiemos el número del año, y por mejores deseos que nos planteemos, pues ya lo cantó Julio Iglesias:
La vida sigue igual
(álbum ‘Yo canto’, 1968). Con esta canción ganó el festival de Benidorm.
Unos que nacen, otros morirán
Unos que ríen, otros llorarán
Aguas sin cauces, ríos sin mar
Penas y glorias, guerras y paz.
Siempre hay por quien vivir y a quien amar
Siempre hay por qué vivir, por qué luchar
Al final las obras quedan, las gentes se van
Otros que vienen las continuarán, la vida sigue igual.
Pocos amigos que son de verdad
Cuando te halagan si triunfando estás
Y si fracasas bien comprenderás
Los buenos quedan, los demás se van.
Siempre hay por quien vivir, por quien amar
Siempre hay por qué vivir, por qué luchar
Al final, las obras quedan, las gentes se van
Otras que vienen las continuarán
La vida sigue igual.
Pero nuestro deber es trabajar para dejar a nuestros nietos un mundo mejor. No debemos conformarnos con dar vueltas a la noria.
En esta década pasada hemos vivido el denominado ‘procés’ catalán, y la incidencia de la pandemia del Covid-19. Y ambos temas nos han influido y condicionado de forma tan notable que, sin exagerar, creo que se puede afirmar que nos han reconfigurado y cambiado; ya que no somos los mismos que antes. Ya lo dijo Heráclito de Éfeso (540 a.C.-480 a.C.): ‘Nadie se baña en el río dos veces, porque todo cambia en el río y en que se baña’.
Ese mismo filósofo también dijo que: ‘Los médicos cortan, queman, torturan. Y haciendo a los enfermos un bien, que más parece mal, exigen una recompensa que casi no merecen’; es decir, que los profanos habitualmente carecemos de los conocimientos precisos para valorar los hechos en su totalidad, ya que nos falta información.
Heráclito también dijo que: ‘Con tanto ardor deben los ciudadanos pelear por la defensa de las leyes, como por la de sus murallas, no siendo menos necesarias aquéllas que éstas para la conservación de una ciudad’; y a eso deberíamos aplicarnos los independentistas catalanes, superando las divisiones partidistas y personalistas de los líderes.
Sabemos que, como dijo dicho filósofo: ‘Los buscadores de oro cavan mucho y hallan poco’; y eso lo hemos experimentado los independentistas de base, debemos cavar y seguir cavando, aunque parezca un trabajo inútil, ya que sólo así, quizás, conseguiremos encontrar el filón de libertad deseado. Y tenemos claro que, sin cavar, seguro que no se consigue nada.
En este momento de represión continuada, constatamos, como dijo Heráclito, al que llamaban el filósofo ‘Oscuro’ que: ‘La enfermedad hace agradable la salud; el hambre la saciedad; la fatiga el reposo’; y en estas estamos, en un momento de enfermedad y de hambre por falta de libertad, y por eso nos sentimos fatigados, pues llevamos ya muchos años manifestándonos. Y creemos que precisamos, ya, la salud, la saciedad y el reposo que tendremos con la República Catalana.
Heráclito dijo también: ’En el círculo se confunden el principio y el fin’ y ‘Si no esperas lo inesperado, no lo reconocerás cuando llegue’. Por eso no podemos perder la esperanza, pero tocando con los pies en el suelo, como sentenció dicho filósofo: ‘Los asnos prefieren la paja al oro’, es decir, que debemos ser conscientes de que no podemos vivir exclusivamente de las ilusiones.
En definitiva, que ‘Nada es permanente a excepción del cambio’, siguiendo con Heráclito; así que confío que, más pronto que tarde, alcancemos la meta deseada, y para eso debemos activarnos, movilizarnos y movilizar a la sociedad, sin contar con los actuales pseudo-líderes autonomistas, que se dedican a proteger la relación con el reino de España, ya que así viven mejor, pues tienen sus poltronas y privilegios.
El antropólogo Eudald Carbonell, en una entrevista realizada por Assumpció Maresma (Vilaweb, 1 de enero del 2023) dijo que:
La independencia tirará hacia adelante porque no hay líderes, y hemos de hacer lo posible para que no los haya. Así ganaremos. De hecho, éste es el talón de Aquiles del ‘procés’, el de aquí y el de todos los lados. ¿Qué piensas que hicieron, la oligarquía española, jueces y políticos? Automáticamente descabezan a los líderes. Si no tienes, ya no pasa. También se ha de discutir mucho. En los animales normalmente -me gusta mucho hablar de los elefantes – las hembras son las que, de alguna manera, guían y dirigen los procesos para buscar agua … Normalmente eligen los mejores. En el caso humano, siempre los peores. Por que somos una especia imbécil y elegimos a los más imbéciles.
Los elefantes, si no eligiesen a los mejores, ya no existirían. No entiendo que con tantos imbéciles todavía sigamos vivos y con la selección natural nos hayamos salvado. Pero cuando se hace una cosa mal, todo va mal.
No tener consciencia crítica hace a la gente dependiente. La gente no ha de ser delegada, ha de ser corresponsable. Delegar esta corresponsabilidad a los partidos políticos ha sido un error estratégico. La estructura social no funciona así. La gente está en el ‘procés’ por cuestiones de carácter histórico, pero también por vindicaciones que siente muy suyas en diversos ámbitos: histórico, ideológico, social y de propuesta de futuro. La gente lo tiene claro. Hay una presión selectiva de estos sectores españoles más recalcitrantes, eso hace que haya una cohesión social, que es la importante. Con la mala suerte que hay liderazgos de tercera regional y de gente que no tiene capacidad. Todo lo que se frena ahora es por estas incapacidades y por que la gente quema los motores cuando confía en quien no ha de confiar.
(…) un ejemplo, de una madre de un amigo argelino, revolucionaria, de noventa años: ‘Hubo un momento que estos cabrones de franceses nos torturaban a los hermanos, nos mataban la familia, nos presionaban a todos. Básicamente, fueron matando a los dirigentes y, en cierto momento, los cabecillas del Frente dijeron: hemos de dejarlo estar, porque nos matarán a todos, este movimiento se acabará y no haremos la revolución, no nos saldremos. Pero hubo sectores más radicales que dijeron: esto no pue4de ser, se preguntaban si después de todos los muertos que había habido, debían pararse. Al cabo de un tiempo, salieron cien o doscientas personas a la calle. No había nadie del frente, ni de ningún movimiento conocido. Querían la independencia. Era gente que no se había movilizado nunca y que convocaba una manifestación, que fue un éxito y cada vez fue más gente, hasta que ganaron. Claro, les mataron a muchos.
Un paso fundamental es tomar consciencia que se ha de hacer sin liderazgo. Si, tomar consciencia que esto lo ha de hacer la gente. En realidad, lo teníamos, pero nos pensamos que se podía delegar. No se puede delegar nunca. Delegar quiere decir que admites tu incapacidad, que no puedes pensar por ti mismo.
Ahora hay gente que dice que el ‘procés’ ha acabado, la gente se piensa que ya está. No. Ahora hace falta acabar el trabajo. El cerdo ya lo hemos llevado al matadero. Si queremos comer butifarras y longanizas, ahora es preciso pelarlo.
(Vilaweb, 1 de enero del 2023)
Ya me he extendido mucho, pues, en esta compilación de ideas he incorporado varios testimonios y sugerencias; pero todas ellas me parecen que son interesantes y sugerentes, para ayudarnos a configurar nuestros deseos para el 2023 y, claro, una vez definidos, ponernos a trabajar para su consecución. Que no sea como los típicos objetivos de dejar de fumar, ir al gimnasio, comer más sano, leer más, aprender idiomas, etc., que, pasados unos minutos, olvidamos.
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