Alfredo Bielma Villanueva
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Quienes se encargan de la imagen presidencial han difundido con suma frecuencia que en la relación con el presidente Trump la presidenta Sheinbaum ha procedido con temple y con “cabeza fría” para evitar confrontarse con el gobierno estadounidense, buscando lo mejor para México. Positivo, sin duda, México no ha provocado ningún desencuentro con el gobierno allende el Bravo e incluso frente a las balandronadas de Trump relativas a que “el gobierno de México hace lo que queremos”, la presidenta no ha bajado la guardia. Al menos desde el llano eso es lo que se observa, pero es difícil conocer lo que realmente ocurre y no sería la primera ocasión en que el discurso oficialista se mostrara radicalmente contrastante con la realidad, pues la presidenta maneja en su discurso la férrea defensa de nuestra soberanía y que “a México se le respeta” aunque buques, aeronaves y hasta drones estadounidenses surcan los ámbitos que corresponden a nuestro redil soberano. Asuntos de Estado que difícilmente “el pueblo” alcanza a conocer.
Pero, esa “cabeza fría” que se le atribuye a la presidenta no aparece cuando ella, parece que de manera oficiosa, critica al Diario ABC editado en Madrid por haber publicado que la señora Beatriz Gutiérrez Müller vivía en aquella ciudad. Es libre la presidenta de actuar como mejor le parezca, pero cabe la interrogante ¿es asunto del Estado Mexicano debatir acerca del domicilio de un particular? Porque, si bien la señora Gutiérrez Müller es esposa del expresidente López Obrador, según se sabe actualmente no ostenta un cargo de relevancia política en el servicio público, es una ciudadana más de entre los 130 millones de mexicanos. Tampoco, aparecen las señales de una “cabaza fría” cuando alude que la senadora Lilly Téllez en una entrevista con Fox pidió la intervención del gobierno estadounidense para combatir en México a los cárteles delincuenciales, pero en la entrevista no se escucha a la senadora pedir la intervención sino la ayuda, o sea, colaboración entre ambos gobiernos para ese efecto. Doña Claudia Sheinbaum es la presidenta de México y porta la banda presidencial, su mandato es encargarse de atender los problemas nacionales. Con ese diferendo quien sale ganando es la senadora porque la victimiza y da oportunidad de argumentar persecución política, tal cual ya lo hace “Alito” Moreno. Además, en política el que se enoja pierde, ya María Luisa Alcalde, dirigente formal de MORENA le entró al quite en ese diferendo en el que quien sale perdiendo no es precisamente la senadora.
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