07 de Marzo de 2026
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DESDE CATALUÑA - Amadeo Palliser Cifuentes
Censura y autocensura
2026-01-20 - 11:59

 


 


Amadeo Palliser Cifuentes / Barcelona 


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Hoy, 20 de enero, se cumple el primer aniversario de la investidura de Trump, que cada día nos lanza una de sus paridas; pero hoy paso de él, para centrarme en otro aspecto, pues hay momentos y temas que parecen terrenos resbaladizos, pantanosos, en definitiva, delicados, en los que se impone determinada liturgia pseudo-moralista, y para surfear las inevitables críticas, se efectúan todo tipo de circunloquios. Por eso, es tan difícil el presente escrito.


 


En primer lugar, tengo claro que hay contenidos, expresiones, imágenes, etc., que son inapropiadas ética y moralmente; y por eso, es aconsejable cierto tipo de censura para evitar la apología del terrorismo, por ejemplo; y, en todo caso, es precisa una información objetiva explicando los contenidos en cuestión. Como se efectúa, salvando las distancias, con los programas infantiles y juveniles.


 


Asimismo, me parece evidente que, mostrar determinadas imágenes sobre violencias, accidentes, guerras, etc., requiere un previo y concienzudo análisis, ya que, si bien mostrar la realidad puede ser pedagógico y necesario para conocer exactamente las situaciones, también se da, en paralelo, la necesidad de respetar a las víctimas, su privacidad, máxime, en momentos extremos. Y ese binomio es muy complejo de dilucidar.


 


En concreto, recuerdo el niño sirio de tres años, Aylan Kurdi (4 de mayo de 2012 – 2 setiembre de 2015), que apareció ahogado en una playa de Turquía. Junto al niño, fallecieron también su hermano Galip, de 5 años, y su madre Rehan, además de al menos, otros doce sirios que viajaban en un bote inflable con destino a Grecia. El único miembro de la familia Kurdi que se salvó, fue el padre, Abdullah. La autora de la fotografía que dio la vuelta al mundo es la fotógrafa turca Nilüfer Demir, que a esa fotografía añadió el hashtag ‘KiyiyaVuranInsanlik’ (humanidad arrastrada a la orilla)


 


Efectivamente, esa imagen fue dura, pero su eco fue importante (se efectuaron múltiples homenajes; el grupo U2 adaptó una de sus canciones, en un concierto en Italia; etc.), y quiero suponer que removió y/o despertó consciencias. Ahora bien, también es cierto que de cada vez nos estamos acostumbrando más a ese tipo de noticias y, o ya no las miramos, o hemos generado ciertas duricias de autoprotección.


 


Es preciso señalar, asimismo, que esa fotografía no fue seleccionada para el World Press Photo 2015, pues la foto ganadora mostraba un niño migrante que logró cruzar a Europa, transmitiendo, así, esperanza en lugar de desesperación. Y eso, a mi modo de ver, es una clara censura y, también, de una doble moral manipuladora.


 


En otras situaciones, como el reciente accidente ferroviario en Córdoba (España), me parece adecuado que las críticas políticas se pospongan, hasta disponer de la información objetiva de las causas. Pero posponerlas, con la excusa de dedicar todos los esfuerzos en las víctimas, y centrarse en ellas, a mi modo de ver, es otro tipo de información morbosa y pornográfica. Pues, determinadas informaciones son superfluas. Y, además, una información no tiene por qué delimitar o suprimir a otra.


 


Otro ejemplo de censura y autocensura, la tenemos con el president Salvador Illa (155), ingresado desde el pasado sábado, en el Hospital de la Vall d’Hebron (Barcelona), diagnosticado de osteomielitis de la sinfisis púbica, con afectación óseo-muscular. Y, sobre el particular, evidentemente, siempre es preciso el mayor respeto personal e institucional, así como los deseos de una rápida cura.


 


Ahora bien, me parece fuera de lugar que todas las informaciones oficiales indiquen que Illa sigue todos los problemas y toma las decisiones pertinentes; si bien ha delegado en el conseller de presidencia, Albert Dalmau, la representación institucional, como ha quedado confirmado en el DOGC (diari oficial de la Generalitat de Catalunya, de ayer, lunes 19, ‘hasta que perdure el motivo de la ausencia’. Hasta esta mañana, no ha subido a una habitación en una planta del hospital, ya que estaba en la UCI (unidad de cuidados intensivos), pero, aún así, la información oficial era que seguía informado y decidiendo. Y eso me recuerda los partes oficiales efectuados por el ‘equipo médico habitual’ de El Pardo, durante los últimos días del dictador Franco, que siempre acababan diciendo que seguía trabajando para todos los españoles. Pero, salvando las distancias, ahora ¿a qué viene esa información ‘paternalista?


 


Y en ese contexto, la única nota discordante, fueron los mensajes en X, de Silvia Orriols, la líder de Aliança Catalana, un partido racista, pues, retóricamente, se preguntó:


 


¿Tu también has tenido que esperar turno en una litera en los pasillos, como el resto de los mortales? ¿o has tenido habitación al instante? Dicen que soy muy irreverente, pero, quizás los que lo dicen están muy acostumbrados a ver procesistas haciendo reverencias a los del 155. No deseo el mal a nadie, pero denuncio el trato VIP y preferente de la casta política’.


 


Efectivamente, por la dignidad de su cargo, entiendo que Salvador Illa tenga un trato preferencial (siempre que no menoscabe el cuidado y atención a otros pacientes) y entiendo que, en los desplazamientos, vaya en primera clase (por dignidad y seguridad)


 


Pero criticar, como se ha hecho, a Orriols, y demonizarla, a mi modo de ver, es una clara muestra de censura política, pues sus observaciones son pertinentes para clarificar la situación. De todos modos, entre el extremo oficial mencionado, y la posición, un tanto extemporánea, de Orriols (pues podía haber esperado a la reincorporación de Illa), hay puntos intermedios, de prudencia razonable, sin caer en la demonización y satanización de Orriols, ni en la beatificación de Illa, pues, obviamente, la frontera entre la esfera pública y la privada, en los personajes públicos, en especial, en los políticos, es difícil y sensible, por lo que el equilibrio es muy difícil o imposible.


 


Y ya no digamos cuando se trata de aspectos de la casa real, entonces la censura es extrema. Y todo ello es fruto de la cultura franquista, como vemos con la censura de uno de los comentarios del economista Xavier Sala i Martín, en una entrevista efectuada el pasado sábado en 3cat, en el programa ‘Col.lapse’, en concreto, censuraron el momento en que el profesor explicaba que, como la aportación de Catalunya a la caja común española, es de un 21 % (que, aplicado a los 21.000 millones de euros, equivale a 4410 millones), el cálculo del beneficio real para Catalunya, con el nuevo sistema de financiación autonómica, resulta que de los aproximados 4700 millones extra, 4500 vienen de Catalunya, es decir, que el gobierno de Madrid coge el dinero de los catalanes, los da a la Generalitat y dice: ‘ya está, solidarios’, cuando, en realidad, Catalunya solo gana 200 millones de euros. No son 5200 euros por persona lo que acaba ganado cada catalán, son 24 euros, mejoramos, pero poco. La entrevista completa se podía ver en la cuenta de X de 3cat (la televisión catalana), pero también fue censurada momentos después.


 


Y claro, ahora todos los ‘responsables’ se excusan, pasando el muerto a la productora, que ha argumentado que era una opinión, un comentario ‘opinativo’ contrario al libro de estilo de la cadena. Una vergüenza más, otra de las múltiples censuras del anterior gobierno de ERC y, ahora, del PSC/PSOE, que han descafeinado a TV3.


 


Otro ejemplo lo hemos tenido estos días con la inclusión en la plataforma privada ‘Filmin’, del documental titulado ‘Operación Ícaro: la semana en llamas’ (2022), mostrando una visión unilateral y tendenciosa de los sindicatos policiales, en la denominada ‘batalla de Urquinaona’, mintiendo, blanqueando y justificando la actuación de la policía nacional contra los manifestantes independentistas que salimos a las calles para protestar contra la sentencia del ‘Procés’ del año 2019.


 


Es evidente que la censura siempre va por barrios ideológicos y, obviamente, siempre ejercida por el poder.


 


Para finalizar, esta noche, en 3cat, pasarán el documental titulado ‘Els assassins del Capitán Trueno’, durante el franquismo, mostrando que la censura también llegó a los cómics infantiles y juveniles; censura que no acabó con el franquismo, pues la siguieron considerando ‘necesaria’ como herramienta moralizadora. En ese documental mostrarán que ‘la dictadura segó la libertad creativa y domesticó la cultura popular, modelando generaciones enteras (…) para salvaguardar los valores totalitarios, la obediencia a la iglesia y el acatamiento de una moral rígida y puritana’.


 


Uno de los autores de esa censura, fue Jesús María Vázquez Rodríguez (1923 – 1995), un sacerdote dominico y sociólogo, que ocupó, entre otros, el cargo de ‘secretario general de la comisión de información y publicaciones infantiles y juveniles’ y ‘presidente de la junta asesora de programas infantiles y juveniles de TVE’, aplicando la ley de prensa del 22 de abril de 1938, obra del ministro de interior, Ramón Serrano Suñer (1901 – 2003), el cuñadísimo de Franco, para propagar los valores de los veintiséis puntos de la falange, del ‘hombre integral cristiano’, basado en valores masculinos (heroísmo, valentía, aventuras, galantería…) y femeninos (matrimonio, familia, maternidad, cocina…)


 


Ese dominico actuó tomando como modelo el gran inquisidor y también dominico, Tomás de Torquemada (1420 – 1498) pero, en lugar de brujas y judíos, actuó contra la ‘violencia’ en los tebeos (cómics) de aventuras de diferentes héroes, como El Jabato, El Capitán Trueno, El Guerrero del Antifaz y, en general, de todos los superhéroes, y, eliminando viñetas con flechas y espadas que herían, no se entendía nada. Pero también censuróael genial científico de ‘13, Rue del Percebe’ (una serie creada por Francisco Ibáñez Talavera (1936 – 2023) publicada en Tío Vivo, que, queriendo copiar al doctor Frankenstein, creó un gigante, pero, claro, eso era contrario al dogma de la fe cristiana, según el cuál, únicamente Dios puede crear vida. También sufrieron censura otros personajes de la editorial Bruguera, pues fueron eliminadas viñetas de la inadaptada Doña Urraca, del famélico Carpanta, del agresivo Don Berrinche, de empresarios sin escrúpulos como Apolonio Tarúguez, rústicos ignorantes como Agamenón, profesionales incompetentes, como el doctor Cataplasma, reprimidos sexuales, como Cucufato Pi, y familias mal avenidas, como la familia Trapisonda o Doña Tula.   


 


Y toda esa censura y autocensura, camufladas, siguen imponiéndose, pues los recientes Premis Sant Jordi de cinematografía, entregados por RNE, no han premiado a ninguna película catalana, han recaído en películas en castellano: ‘Los domingos’ y ‘Sorda’. Y la edición del año pasado el jurado reconoció con el premio de la trayectoria a Carmen Maura, conocida por su odio a Catalunya: ‘cada vez que veo que para conquistar a los catalanes les están dando dinero, me pongo negra’; además de premiar a Karla Sofía Gascón, racista, defensora de Hitler y que nos insultó diciendo que somos ‘ratas nazionalistas’.


 


En definitiva, nada nuevo. La censura y autocensura (que es peor, pues es haber asimilado el temor), sigue imponiéndose por tierra, mar y aire. Y me parece evidente que el actual president de la Generalitat, el ‘delegado’ represor Salvador Illa, en su ADN tiene un virus o bacteria mucho más grave, que es el españolismo.


 


Por todo eso, entre otras muchas razones, debemos independizarnos y, hasta ese momento, debemos criticar todo lo que nos parezca criticable, y no asumir el falso ‘buenismo’ de lo políticamente correcto.


 


amadeopalliser@gmail.com


 


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