Objetivamente, ese cambio se explica por la movilidad política en nuestro régimen plural y democrático. En frases de profunda coherencia la de don Fidel Velazquez es ejemplar para referir el estricto apego a la disciplina priista en tiempos sucesorios para no hacer olas:: “el que se mueve no sale en la foto”. Los tiempos han cambiado y con ese movimiento aquella máxima ha perdido vigencia, en contraste su giro actual la trasmuta en: “quien no se mueve no sale”. En esa nueva realidad, en Veracruz existe constancia histórica de cómo una suplencia en cargo de elección popular se convierte en vía hacia la función: en 1997, a la muerte del senador Heberto Castillo, su suplente, Magno Alfredo Garcimarrero Ochoa ocupó su escaño en el senado. En octubre de 2000 muere el senador Fernando Gutiérrez Barrios, apenas un mes después de iniciar el periodo de seis años, su lugar fue ocupado por Noemi Guzmán Lagunes. Ha habido otros casos más de corte semejante. Pero debe reconocerse al partido Movimiento Ciudadano, antes Convergencia, haber instituido el método de dar oportunidad al suplente para que entre en funciones, ésa practica la inició cuando José Luis Lobato después de un lapso de tres años dejó su espacio en el senado a su suplente Armando Méndez de la Luz, esa formula la ha seguido aplicando en otros casos. El caso más reciente en nuestra entidad lo acaba de protagonizar el diputado local Héctor Yunes Landa al solicitar licencia para dar espacio a su suplente, no sin antes exponer una interesante tesis política acerca del derecho que tiene quien figura como suplente, habiendo sido electo con el mismo numero de votos que el propietario, a desempeñarse en esa representación política. El tema da para más, y no dudamos que estamos frente a la génesis de un fenómeno político cuya evolución pudiera institucionalizar este procedimiento y previamente obligará a legislar al respecto.