En Veracruz ya tuvimos gobiernos cercanos a la gente, también gobiernos itinerantes, esa versión ordinaria de gobiernos populistas que solo reportan migajas pese al recursos multimillonarios de cuya aplicación poco se sabe, que no sea para engrosar el patrimonio familiar de los cercanos a la gente. En Veracruz, ni Salinas de Gortari cumplió su ofrecimiento de apoyos “como nunca habíamos tenido” cuando vino a la toma de posesión de Patricio Chirinos el 30 de noviembre de 1992; más reciente, tampoco López Obrador hizo efectiva su promesa de apoyos a Veracruz cuando en su primera gira como presidente vino a Xalapa el 2 de diciembre de 2018 y prometió solucionar los problemas de la industria azucarera; modernizar la Refinería de Minatitlán; rehabilitar el puerto de Coatzacoalcos; solucionar el problema de los basureros de Coatzacoalcos y de Minatitlán; construir 9 universidades públicas en la entidad veracruzana. Cuitláhuac llevaba dos días en el gobierno, al tercero se le olvidaron esas promesas, según dice la realidad veracruzana. O, como dicen en el llano, “de lengua me como un plato”.