18 de Mayo de 2026
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DESDE CATALUÑA - Amadeo Palliser Cifuentes
La demagogia y la falsa empatía
2026-05-06 - 18:47

 


 


Amadeo Palliser Cifuentes / Barcelona 


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Estos días, todos los medios de comunicación están aprovechándose, incluso impúdicamente, del caso del crucero de lujo MV Hondius (propiedad de Oceanwide Expeditions, sociedad de los Países Bajos), atracado en Cabo Verde, afectado por un brote de hantavirus, y hoy se ha sabido que la OMS ha pedido a Pedro Sánchez que dicho buque pueda atracar en Tenerife (Islas Canarias), para desembarcar a las 147 personas (entre pasajeros y tripulación) y, tras ser examinados, ser expatriados a sus países de origen, bajo extremas medidas de seguridad. Ahora bien, la gestión de esta crisis está presentando diferentes aspectos disfuncionales y, asimismo, generando todo tipo de sentimientos, prevaleciendo el miedo (pues la variante andina no tiene tratamiento) y el consecuente egoísmo, como intento explicar a continuación.


 


Inicialmente, el gobierno español se mantuvo firme para rechazar el citado acogimiento, señalando que ‘no hay ningún motivo clínico para esa escala y pidió la evacuación de los afectados a sus respectivos países, mediante aviones medicalizados; si bien, a última hora, la ministra de sanidad, Mónica García, informó que el gobierno español ha aceptado la escala en las Canarias, ‘en cumplimiento del derecho internacional y el espíritu humanitario’.


 


Es evidente que el recuerdo del SAR-CoV-2, responsable de la pandemia mundial del 2020, influye, extraordinariamente, en las decisiones políticas y en el sentimiento de la ciudadanía; prescindiendo de la característica de este hantavirus, que no es nuevo, pues el año pasado se notificaron 229 casos y 59 muertos en el continente americano; y, en el asiático, miles de afectados, pero de diferente soca, menos agresiva. Pero claro, mientras afecte a espacios geográficos alejados, el primer mundo no se siente involucrado ni en peligro.


 


Asimismo, me parece que es preciso puntualizar que:


 



  • Los mandatos y directrices de la OMS (Organización Mundial de la Salud, dirigida en la actualidad por el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus) no son obligatorios, son los países los que deciden implementar las recomendaciones técnicas y de cooperación y colaboración.


 



  • Y que, en línea con el derecho internacional, el delito de omisión del deber de socorro, según el código penal español (arts. 195 y 196) sanciona a quien no auxilia a una persona desamparada y en peligro grave y manifiesto, pudiéndolo hacer sin riesgo propio o de terceros. Y se diferencia entre la ‘omisión propia’ (no socorrer directamente) y la ‘omisión impropia’ (no solicitar ayuda de terceros); es decir, la ley no exige acciones heroicas, pero si una responsabilidad cívica para evitar o disminuir el peligro para la vida o la integridad física de una persona. Y las emergencias en el mar, están reguladas en función de si son aguas internacionales o nacionales, ya que la ley de socorro en el mar, basada en el derecho marítimo internacional (como el Convenio SOLAS), establece la obligación absoluta del capitán de un buque de auxiliar a cualquier persona en peligro de desaparecer en el mar.


 


Obviamente, estoy totalmente a favor del deber de socorro, como está especificado, como obligación universal, independientemente de la nacionalidad, condición jurídica o circunstancias de las personas en peligro.


 


Ahora bien, no debemos ser cínicos, pues se recurre esa ley, para salvar a unas personas ricas y blancas, mientras que, en demasiadas ocasiones, se desatiende esa ley, cuando se trata de pateras llenas de negros pobres, a pesar de ser un delito grave. Pero, claro, el eco mediático es diferente en ambos casos y, consecuentemente, las acciones políticas también, como vemos por la tradicional y ambigua determinación de la UE.


 


Es sabido que la empatía es fundamental en una democracia, pues la empatía es un sentimiento de solidaridad entre personas y comunidades, en busca del bien común. Mientras que la demagogia, según la segunda acepción del diccionario de la RAE, ‘es la degeneración de la democracia, consistente en que los políticos, mediante concesiones y halagos a los sentimientos elementales de los ciudadanos, tratan de conseguir o mantener el poder’.


 


Y en esos cálculos demagógicos, me parece que se mueve Pedro Sánchez, pues:



  • Quiere dar la imagen de presidir un gobierno de primerísimo nivel técnico, así como humanista, altruista y colaborador internacionalmente; ya que no puede permitirse, personalmente, destacar, de nuevo, como un dirigente que va a la suya, sin lograr consensos, especialmente, en la UE.

  • Y en situaciones puntuales, como la actual, de notoria gravedad, se ‘olvida’ que el estado español está configurado por 17 comunidades autonómicas, con competencias transferidas. E incluso, en las competencias estatales, debe haber una coordinación, una gestión de colaboración entre gobiernos. Pero, según explica Fernando Clavijo Batlle, secretario general del partido Coalición Canaria y presidente del gobierno de esa comunidad, rechaza que el buque en cuestión haga escala en las islas, por falta de seguridad y de medios, y pide a Pedro Sánchez, lealtad institucional y lamenta la falta de información y su exclusión en la reunión de seguimiento del hantavirus, reunión realizada esta mañana en Madrid, por lo que Clavijo ha dicho que el pueblo canario ‘se merece respeto, información y lealtad institucional’, pues no ha recibido ni el informe preceptivo de la OMS, ni los argumentos técnicos que justifiquen la escala, haciendo pasar una travesía de 3 días, cuando desde Cabo Verde podrían expatriarse por vía aérea.

  • No tengo conocimientos legales, pero me parece que aducir el derecho internacional, la humanidad y el socorro marítimo está fuera de lugar, pues las urgencias deben ser tratadas como tales y, en esos casos, los traslados aéreos y directos, son los más rápidos.

  • Con todo, y siguiendo con mi ignorancia, me parece que sería de sentido común, trasladar urgentemente en avión a los pasajeros afectados, y el resto, trasladarlos directamente al país de origen de la empresa constructora (Países Bajos) y, así, en el trayecto podrían ir empezando su cuarentena y, llegados a destino, ubicarlos en un hotel confinado, para garantizar la máxima seguridad, ya que diseminarlos a sus respectivos países, por más medidas que se tomen, me parece un riesgo añadido. Es evidente que los pasajeros y tripulantes deseen ser repatriados a sus respectivos países, pero creo que la seguridad general debe prevalecer sobre los intereses particulares.


Me parece evidente que, en los momentos de crisis, sale a relucir lo mejor y lo peor de cada persona y de cada partido, por eso, hoy hemos visto a Salvador Illa (155) dando su apoyo total a su jefe Pedro Sánchez y, alardeando de sus amplios y exhaustivos conocimientos de la sanidad española (por su experiencia como ministro de sanidad durante la pandemia del Covid), para asegurar que el gobierno español actúa y actuará de la mejor forma posible, por lo que debemos confiar plenamente en Pedro Sánchez.


 


Es vergonzoso ver como se aprovechan todos los momentos, incluso las crisis, para sacar tajada, el mejor provecho; y eso es amoral y falto de toda ética.


 


Y claro, Illa nunca criticará nada a su jefe, ni siquiera viendo, ayer mismo, que el ministro de interior, Fernando Grande-Marlaska, aprovechando una anterior polémica sobre el rescate del cuerpo de un joven en el Port Olímpic de Barcelona, dejase claro y por escrito que, en el mar, también manda la guardia civil y no los mossos d’esquadra, contraviniendo, de ese modo, acuerdos previos al respecto. Así, en las operaciones de rescate en el mar catalán, siguen y seguirán mandando los de siempre, claro, y la policía autonómica, actuará como ayudante. Nunca perdonarán a la policía catalana el éxito que tuvo en agosto del 2017, ante el atentado yihadista de Barcelona y Cambrils. Pero eso al represor Salvador Illa no le preocupa en absoluto, y aplaude con las orejas todo lo que sea centralización o recentralización.


 


Y a ese lamentable ‘personaje’ lo votó ERC como president de la Generalitat, y le sigue dando su apoyo parlamentario, para mayor vergüenza de los catalanes, aunque también muchos de nosotros se rindieron a ese tipo de populismos.


 


El filósofo australiano Roman Krznaric, en 2014, escribió que: ‘En este siglo XXI claramente se encuentran aproximaciones a la democracia, pero, a menudo, el gobierno del pueblo está subordinado al gobierno de un sector particular de dicho pueblo, excluyendo a sectores minoritarios y siendo una fachada a favor del poder de los intereses económicos creados’.


 


Y Ernesto H. Lee, en 1988, escribió: ‘Nunca entiendes realmente a otra persona hasta que consideras las cosas desde su punto de vista, hasta que te metes dentro de su piel y caminas en ella’.


 


Así que, en definitiva, vivimos en una fachada de democracia, gobernada por demagogos sin la menor empatía; como vemos con el ejemplo de la gestión de la actual ‘crisis’ por el buque con infectados de hantavirus, sin respetar al gobierno canario. Y también vemos esa actitud en la falta de respeto a la Generalitat de Catalunya, falta de respeto institucional que, desgraciadamente, empieza por su propio presidente actual, para vergüenza histórica.


 


amadeopalliser@gmail.com


 


 

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