La gobernadora Rocío Nahle emitió un Acuerdo en base a la Ley de Protección Civil recientemente reformada, el artículo primero de dicho Acuerdo dice: “Se declara como zona de desastre por la ocurrencia de lluvia severa, inundación pluvial e inundación fluvial del 6 al 11 de octubre de 2025 todo el Estado de Veracruz de Ignacio de la Llave”, se entiende que no alude a los severos daños ocasionados en Poza Rica, en Álamo y otros municipios de esa zona, ahora afectados, porque se incluyen en la referencia a que “todo Veracruz” es zona de desastre. Con los genios encargados de redactar ese Acuerdo la gobernadora no requiere de más adversarios, porque se suman a la omisa disposición de las autoridades estatales de Protección Civil por no alertar a la población de la peligrosidad del fenómeno meteorológico que se avecinaba. Debe recordarse que en esta materia en Veracruz ya se había avanzado en mecanismos de prevención, el reto en cada eventualidad consistía en anunciar a la hora del balance que había saldo blanco, pero en esta ocasión el número de defunciones y desaparecidos es fúnebre reclamo. Cualquier ejecutivo estatal sometido a esta clase de desatinos, a la hora de la evaluación, encuentra motivos para reconfigurar su equipo de colaboradores.
Sin embargo, quizás eso de que “todo Veracruz” es zona de desastre es expresión correcta porque refleja un reconocimiento subconsciente de nuestra realidad, si nos atenemos a la elevada percepción de inseguridad que permea en la convivencia social de esta entidad; también en lo relativo a nuestra infraestructura carretera, pues las federales, vecinales y autopistas, por las pésimas condiciones, están consideradas entre las peores de todo México; en el ramo de Salud encabezamos casos de dengue, diabetes, SIDA, sarampión, obesidad, cáncer de mama etc.; en Educación estamos reprobados; el ramo agropecuario está al margen del avance tecnológico, con el 35% nacional de escurrimiento de agua, las zonas de riego son contadas, piñeros, cañeros, citricultores, arroceros, claman por programas de apoyo crediticio y tecnológico; para empeorar, el gusano barrenador sigue plagando el hato ganadero veracruzano. Es usual la paradoja, mientras el estiaje ha venido siendo cada vez más largo en la zona norte de esta entidad, y sus habitantes sufren largas crisis hídrica, la falta de capacitación o muestras de ineptitud en Protección Civil ocasiona cíclicamente los estragos que ahora se sufren.
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